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La TV de los ‘60

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Por Cristian Nielsen

A mediados de los ’60 la televisión empezaba a ser el espacio recreativo más difundido y barato, aunque los televisores todavía eran bastante caros. Canal 9 mantuvo el monopolio del negocio hasta comienzos de los ’80, cuando coincidentemente empezó a operar la televisión en colores.

Las técnicas de programación eran aún muy primarias y eso derivaba en tandas publicitarias interminables que convertían una película o un programa de 60 minutos artísticos en dos horas con cortes comerciales.

Los noticieros tenían muy corta duración, de 20 a 30 minutos, y eran esencialmente un catálogo de actividades oficiales. La política no tenía lugar, la economía prácticamente era invisible y las noticias policiales sólo se abrían paso por la vía de la excepción. En ese espacio se consagraron Hector Velázquez y Susana Ibañez Rojas, dupla que luego replicarían en Canal 13 Rodolfo Schaerer Peralta y Susy Montiel.
En cambio, el futbol siempre fue una de las estrellas de la programación, dando paso a figuras del comentario y el relato que poblarían de allí en más la pantalla chica con nombres como Julio del Puerto, Carlos y Juan Angel Gomez, Edgardo Villalba Viccini, Benicio Martínez…

Hubo también un par de editorialistas, más parecidos en realidad a lo que hoy denominaría un columnista. Matías Ferreira Díaz –actor y locutor- se encargaba de una especie de comentario sobre temas generales que, obviamente, rehuían a cualquier conflicto político interno. Y Emilio “Pitiqui” Saguier Aceval –abogado, profesor universitario y periodista- comentaba los hechos internacionales, en donde podía moverse con mayor libertad… siempre y cuando fuera dentro de las fronteras de la civilización occidental y cristiana.

LA TV EDUCATIVA – La televisión tuvo desde su arranque una vis educativa con resultado incierto porque nunca se conoció una evaluación de su impacto.

Uno de los programas que más recuerdo fue el que realizaba el profesor Reinaldo Decoud Larrosa, quien además de dominar el guaraní y contribuir al perfeccionamiento de su gramática, se movía a sus anchas en griego, sánscrito, arameo, hebreo y latín además de inglés, francés y portugués. En esos días no había videograph, power point o los infinitos recursos de la tv digital de hoy. Así que don Reinaldo hacía sus programas de lengua guaraní –verdaderas cátedras- con tiza y pizarrón. Las nuevas formas de escribir nombres tradicionales –Caacupé, Caazapá, Quiindy, etc.- dieron una polémica que dura hasta hoy, medio siglo más tarde.

En otro horario, la profesora Nidia Diaz llevaba adelante “Una ventana para mirar al mundo”, el programa estrella del Departamento de Teleeducación del MEC. Era una división que trabajaba en serio, con producción de materiales propios, realización de videos educativos y que contaba con la participación de Néstor Romero Valdovinos –poeta y periodista- en la versión escrita del programa que se publicaba en La Tribuna.
Mientras la TV fue monopolio estatal y luego un mercado competitivo, pero siempre en el formato de señal abierta, estos programas subsistieron. Pero prácticamente desaparecieron del aire con la irrupción del cable primero y con la fragmentación de las audiencias más tarde.

LOS SHOW FAMILIARES – En su emplazamiento del edificio de IPS en Constitución y Herrera, Canal 9 pudo superar sus estrecheces de espacio e ir adelante con algunos programas dedicados a las audiencias generales.

La primera experiencia la comandó Jacinto Herrera, extraordinario actor y locutor de voz profunda y sonora. Había vuelto de Argentina en 1965, después de una larga carrera cinematográfica iniciada en 1947 con “Cumbres de Hidalguía” (dirección de Julio Saraceni) y finalizada en 1964 encarnando al Negro Luna en “Los evadidos”, de Enrique Carreras. En 1961 tuvo un protagónico importante en la película de Lucas Demare “Hijo de Hombre”, junto a Paco Rabal y Olga Zubarry, con guión de Augusto Roa Bastos.

Jacinto Herrera energizaba la mañana del domingo con su show que empezaba con una sonora interpelación a “papá, mamá, abuela, abuelo…”, combinando música, variedades, PNT y el humor de Carlitos Vera, bautizado entonces como “el hombre de las mil voces”.

El formato seguiría luego con artistas como Los Compadres (Kuré y Kabará), el Olitte Show con Luis D’Oliveira y hasta ciertos pasos de comedia con los que se amenizaban distintos tramos de la programación.

EL PRIMER “DIRECTO” – Al menos que yo recuerde, el primer “vivo y directo” en la TV nacional se hizo un día que vino una unidad de exteriores de la tv argentina, creo que para una de esas exposiciones agroindustriales que se hacían en el predio en donde hoy está la embajada porteña.

El camión se había instalado frente al Palacio de López. A bordo iba una cámara del tamaño de un ropero que daba una imagen nocturna llena de fantasmas y colas de cometa. Si recuerdo bien, Jacinto Herrera hacía el relato en vivo, recordando el episodio preferido de los libretistas del régimen estronista, la masacre de estudiantes del 23 de octubre de 1932. Detrás del camión iba un tráiler con un generador eléctrico que proveía energía a todo el sistema.
No había hecho informativo que cubrir. El vivo era la noticia.
Qué días aquellos.