jueves, mayo 14

Cardenal expone la corrupción, desigualdad e instituciones débiles ante Peña

Ante la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, el vicepresidente Pedro Aliana y otras altas autoridades, como el titular del Partido Colorado, Horacio Cartes; el cardenal Adalberto Martínez, dio un fuerte mensaje durante el Te deum en la Catedral de Asunción, celebrado en el marco del aniversario 215 de la Independencia de Paraguay.

Durante su mensaje, resaltó los valores espirituales y humanos que ayudaron a forjar el alma de la patria y que Paraguay está llamado hoy, en un mundo marcado por los desafíos globalizados, a fortalecer su soberanía, su identidad nacional y su vocación de nación libre, soberana e independiente, cultivando relaciones de respeto, cooperación y solidaridad con todos los pueblos.

Para esta solemne celebración de acción de gracias, citó al Evangelio de San Juan, donde Jesús dice que “permanezcamos en su amor” y nos insta a “amarnos los unos a los otros como el nos ha amado”.

“Jesús resume toda su enseñanza en un solo mandamiento: el amor. Un amor que se expresa en dar la vida por los demás y que debe traducirse en frutos concretos de bondad, justicia y fraternidad. Conviene también recordar el espíritu de nuestro Himno Nacional, cuando proclama: “Paraguayos, República o muerte”, expresión del amor y la entrega de tantos compatriotas que defendieron la independencia, la dignidad y la libertad de la patria”, se explayó.

Siguió con su mensaje mencionando que vivimos tiempos marcados por divisiones y tensiones internacionales que generan incertidumbre y sufrimiento en muchos pueblos.

“También hoy, el mensaje evangélico de paz, fraternidad y dignidad humana promovido por el papa León XIV encuentra resistencias e incomprensiones en distintos ámbitos del mundo actual”, reflexionó.

Sin embargo, alertó que sus llamados constantes al diálogo, a la reconciliación, a la justicia y a la paz entre las naciones continúan alentando la esperanza de una humanidad más fraterna y solidaria.

Los vicios que corroen el tejido social

Por otro lado, el cardenal manifestó que la Iglesia en Paraguay inició un Trienio del Bien Común, coincidiendo con los procesos electorales para la vida democrática del país.

Martínez reconoció y valoró los avances significativos en el desarrollo nacional, especialmente frente a la compleja coyuntura social e institucional que nos atraviesa.

A pesar de ello, instó no soslayar la persistencia de vicios que corroen el tejido social y las prácticas como la corrupción, el clientelismo y la malversación de recursos públicos. Además, señaló que la mala práctica de la justicia, en algunos casos, representan una degradación ética que margina aún más a los sectores más desprotegidos.

El religioso continuó diciendo que para revitalizar la nación se requiere una atención prioritaria hacia los más necesitados.

“Este país paciente necesita de un compromiso colectivo basado en la transparencia y la responsabilidad; sólo mediante un espíritu de servicio genuino lograremos la recuperación integral del cuerpo social y el triunfo del bien común”, aseveró el cardenal.

Tampoco dejó pasar la oportunidad para mencionar que el país se prepara para los procesos electorales municipales y recordó que estamos llamados a vivir este proceso democrático con respeto, responsabilidad y espíritu patriótico, promoviendo el diálogo, la participación ciudadana y la búsqueda sincera del bien común.

En ese contexto, pidió que “las legítimas diferencias y contiendas electorales se desarrollen sin divisiones y descalificaciones estériles, ni excesos que dañen la convivencia nacional”, fortaleciendo la cultura democrática, el respeto mutuo y el compromiso con el futuro de la patria.

‘“Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto’. Estas palabras de Jesús nos recuerdan que nadie puede vivir aislado y que todos necesitamos permanecer unidos para dar frutos de fraternidad, justicia y paz para nuestra patria”, acotó y afirmó que una sociedad fragmentada pierde esperanza.

Por ello, dijo que es necesario fortalecer la amistad social, el diálogo, construir puentes de entendimiento, combatiendo toda forma de corrupción, violencia, hostilidad e irrespeto a la dignidad humana.

“Todos somos parte de esta vid que es nuestra patria. Si uno sufre, todos sufrimos. Resolver los problemas de nuestro país es una tarea urgente, porque todos necesitamos paz, justicia y oportunidades. Entre los grandes desafíos nacionales están el fortalecimiento institucional, la transparencia, la justicia social y la participación responsable de la ciudadanía”, expuso.

En otro momento, aconsejó seguir fortaleciendo las instituciones democráticas y dijo que “la independencia de los poderes del Estado no puede ser solamente una utopía en la vida democrática”, “sino una realidad concreta que ayude a evitar sospechas e indebidas alianzas o concentraciones de poder, cuidando siempre los valores republicanos, la transparencia y la confianza ciudadana”.

Por otro lado, describió que cuando las instituciones actúan con rectitud y espíritu de servicio, se fortalece la dignidad de las personas y el respeto a la ley.

“Estamos llamados a promover una cultura política basada en la honestidad, el mérito y el servicio al bien común. El verdadero liderazgo es servicio y entrega por el bien de los demás. La legitimidad de toda autoridad se reconoce por los frutos que produce para el pueblo”, recalcó.

Durante el mensaje por la Independencia de Paraguay, Martínez también reflexionó sobre la importancia de garantizar la libertad de expresión y el libre ejercicio del periodismo para fomentar una cultura de participación y respeto social.

“La democracia requiere de voces éticas y valientes, cuyo ejercicio crítico y reflexivo aporte la claridad y la esperanza necesarias para consolidar el bien común”, profundizó.

El arzobispo resaltó que Paraguay alcanzó importantes avances económicos y estabilidad, pero que “todavía persisten desigualdades sociales y desafíos vinculados al acceso a la tierra, a una mejor distribución de la misma, al trabajo digno y al desarrollo integral de las comunidades más vulnerables, especialmente rurales e indígenas”.

“Ninguna sociedad puede construirse sólidamente dejando de lado el sufrimiento de sus hijos más frágiles. A lo largo de su historia, Paraguay ha sabido levantarse gracias a la solidaridad de su pueblo y al esfuerzo de muchos ciudadanos e instituciones comprometidos con el país”, analizó.

Todavía quedan desafíos

Martínez reconoció que todavía quedan desafíos en salud, educación, vivienda, trabajo digno y cuidado de nuestra casa común.

A su criterio, estos desafíos invitan a renovar el compromiso de trabajar, entre todos los actores de la sociedad paraguaya, por una nación más justa y solidaria.

En ese contexto, recordó a más pobres, los indígenas, los jóvenes sin oportunidades, que en muchos casos son víctimas del narcotráfico, y tantas familias vulnerables siguen necesitando mayor atención y esperanza.

Al mismo tiempo, resaltó que Paraguay continúa mostrando su tradicional espíritu de hospitalidad y acogida hacia los migrantes, refugiados y también hacia tantas familias desplazadas o privadas de sus tierras.

Ya casi al terminó del mensaje, indicó que la patria se construye en la honestidad cotidiana, en el trabajo silencioso, en la educación de los niños y jóvenes y en la solidaridad entre vecinos y comunidades.

“Para esta tarea de construir juntos el bien común, de caminar unidos y en diálogo, de dar frutos de esperanza para el Paraguay, nos acogemos a la protección maternal de la Virgen de la Asunción”, finalizó.