
El vencimiento de las habilitaciones vehiculares vuelve a presionar a municipios y conductores ante sanciones y nuevas reglas tributarias.
El próximo 30 de junio vence el plazo para renovar la habilitación vehicular en la mayoría de los municipios del país. La Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial (ANTSV) recordó que circular con el documento vencido constituye una falta grave y puede derivar en multas equivalentes a entre 4 y 10 jornales mínimos, además de la retención del vehículo hasta regularizar la situación.
¿Por qué junio se convirtió en un mes clave para los automovilistas?
A medida que se acerca el cierre del mes, las municipalidades registran un incremento en la cantidad de contribuyentes que buscan renovar sus habilitaciones. Las autoridades recomiendan no esperar a los últimos días para evitar largas filas y eventuales inconvenientes en los sistemas de atención.
La renovación de la habilitación no es únicamente un trámite administrativo. También constituye una de las principales fuentes de ingresos tributarios para las municipalidades y forma parte del sistema de control del parque automotor. Cada año, miles de propietarios deben actualizar este documento para circular legalmente y mantenerse al día con sus obligaciones comunales.
Este año, además, el proceso se desarrolla bajo nuevas reglas de cálculo que buscan unificar criterios entre municipios y evitar las diferencias que históricamente existieron entre distintas ciudades.
¿Qué riesgos enfrenta quien circula con la habilitación vencida?
La ANTSV reiteró que la habilitación vencida constituye una infracción grave. Los conductores que circulen sin el documento actualizado se exponen a multas equivalentes a entre 4 y 10 jornales mínimos, además de otras sanciones previstas en la legislación vigente.
A ello se suma la posibilidad de que el vehículo sea retenido hasta que el propietario regularice su situación. Tanto la Patrulla Caminera como las Policías Municipales de Tránsito (PMT) tienen atribuciones para verificar la documentación y aplicar las sanciones correspondientes.
Las autoridades sostienen que el objetivo no es aumentar la recaudación mediante multas, sino promover una mayor formalidad y mejorar la seguridad vial a través del cumplimiento de las obligaciones legales.
¿Cómo cambió el cálculo de la habilitación vehicular?
Uno de los principales cambios introducidos este año está relacionado con la forma de calcular el costo de la habilitación.
La nueva normativa establece que el valor se determinará sobre el 0,3% del valor imponible del vehículo, utilizando como referencia los datos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT). El objetivo es uniformar los criterios entre municipios y reducir las diferencias que existían anteriormente.
Asimismo, el sistema contempla una depreciación anual del vehículo del 5%, hasta alcanzar un máximo acumulado del 50% a los diez años de antigüedad. Según las autoridades, esta fórmula busca otorgar mayor previsibilidad a los contribuyentes y fortalecer la equidad tributaria entre las distintas comunas.
La modificación también tiene implicancias económicas para las municipalidades, que dependen en buena medida de estos ingresos para financiar obras y servicios locales.
¿Qué documentos deben tener los conductores al día?
Aunque los requisitos pueden variar ligeramente según el municipio, las autoridades recuerdan que los propietarios deben contar con la habilitación vigente, la patente de rodado al día y, en los municipios donde sea exigible, la Inspección Técnica Vehicular (ITV).
Además, varios municipios ya incorporaron la habilitación digital a través del Portal Paraguay, una herramienta que busca agilizar el trámite y reducir costos administrativos.
La digitalización forma parte de una estrategia más amplia orientada a modernizar los servicios públicos y facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias sin necesidad de realizar todos los trámites de manera presencial.
¿Por qué la habilitación dejó de ser un simple trámite?
La discusión sobre la habilitación vehicular adquirió en los últimos años una dimensión económica y política.
El debate sobre el costo del documento, las diferencias entre municipios y la necesidad de contar con criterios unificados llevó al Congreso a modificar la legislación vigente y obligó a las comunas a adaptar sus sistemas de recaudación.
Detrás del trámite existe una discusión más amplia sobre transparencia, autonomía municipal y sostenibilidad financiera. Los municipios necesitan estos recursos para sostener servicios e inversiones, mientras los ciudadanos exigen reglas claras y costos previsibles.
Por eso, el vencimiento del 30 de junio no solo marca una fecha administrativa. También pone a prueba la capacidad del sistema para equilibrar recaudación, eficiencia y confianza ciudadana.
Mientras la cuenta regresiva avanza, las autoridades insisten en una recomendación sencilla: renovar a tiempo puede evitar sanciones, filas y gastos adicionales que terminan siendo mucho mayores que el costo original del trámite.
Periodista Senior