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domingo, diciembre 5, 2021
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Asunción

Golpe de timón en pleno temporal
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En su novela “El motín del Caine”, Herman Wouk narra con minuciosos detalles lo que implica cambiar de piloto en medio de una tormenta. La historia transcurre en el Océano Pacífico, durante la II Guerra Mundial, cuando una depresión tropical comienza a zarandear el dragaminas “Caine” y su comandante, el capitán Philip Queeg, queda paralizado frente y sin atinar a cambiar el rumbo de la nave poniéndole proa a las olas para recuperar su gobierno.

Es entonces cuando dos ambiciosos oficiales deciden relevar a su comandante y tomar el mando del dragaminas. Cambio más drástico, en medio del fragor de un huracán en alta mar, sería imposible imaginar. En el devenir político de un país, las cosas no son muy diferentes.

Hay momentos y circunstancias en los que se vuelve inevitable adoptar decisiones drásticas para corregir un rumbo errático y peligroso para la estabilidad de la navegación. El pandemónium desatado por el virus chino es equivalente a un tifón e incluso un maremoto con sus consecuentes tsunamis. En muchos países, la pandemia se ha llevado puestos pedazos enteros de administraciones sin dar tiempo a sus responsables a pensar mucho.

Si el segundo de a bordo del “Caine” hubiera vacilado un poco más, el barco se habría ido a pique con toda su tripulación. En nuestro caso, y ya que se habla de vientos de cambio, no hay demasiado tiempo para seguir
perdiéndolo en cálculos interminables. Los que se rumorean parecen cambios imprescindibles.

¿Es así? La perspectiva de Ernst Bergen en Hacienda es un deja vú, ya que ocupó la cartera durante el Gobierno de Duarte Frutos. Euclides Acevedo en Educación redondearía una peregrinación que comenzó con Industria durante el gobierno de González Macchi, siguió con el actual ejercicio en Interior para saltar, según dicen, a Educación, itinerario que lo graduaría como ministro multifuncional y todoterreno.

El menú se completaría desalojando de Obras Públicas a Arnoldo Wiens –que lleva una buena ejecución de obras- y entronizando a Silvio Ovelar. Dejaremos el comentario para otra oportunidad. El menú se completaría haciendo saltar a la hiperactiva Liz Kramer del MIC para reemplazarla por Luis Castiglioni, afecto a darse sus buenas siestas en su era de vicepresidente de Duarte Frutos.

¿Cambios en pleno temporal? Como se ve, a veces son peligrosos.

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