sábado, septiembre 5

El Niño alcanzará una intensidad muy fuerte y persistirá hasta 2027

El fenómeno de El Niño se consolidó en el Pacífico tropical y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que alcance una intensidad muy fuerte antes de fin de año, con una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027. La advertencia adquiere relevancia para Paraguay, donde el Gobierno y organismos de Naciones Unidas ya preparan escenarios ante posibles inundaciones y efectos sobre la producción.

¿Qué está pasando con El Niño?

La OMM confirmó este 3 de septiembre que El Niño está firmemente establecido y continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. Los pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de la organización muestran una probabilidad excepcionalmente alta, cercana al 100%, de que el fenómeno continúe hasta febrero de 2027.

La previsión indica además que el episodio podría alcanzar una intensidad muy fuerte y llegar a su máximo hacia finales de 2026. La organización atribuye esta evolución a las condiciones excepcionalmente cálidas del océano Pacífico tropical, donde las anomalías de temperatura de la superficie del mar se mantienen elevadas.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el mundo se encuentra en una “zona de peligro” frente a los fenómenos meteorológicos extremos. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que El Niño puede generar impactos importantes sobre comunidades y economías a escala mundial.

La OMM también aclaró un punto relevante: que un El Niño muy fuerte no significa que todos los países experimentarán los mismos efectos ni con la misma intensidad. Las consecuencias dependen de la región, la estación del año y de la interacción con otros patrones climáticos, incluidos factores presentes en los océanos Índico y Atlántico.

¿Cómo puede afectar El Niño al clima mundial?

El Niño forma parte del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese cambio altera la circulación atmosférica y puede modificar los patrones de temperatura y precipitaciones en diferentes partes del planeta.

Según la OMM, una fase muy fuerte aumenta la probabilidad de cambios importantes en las lluvias y las temperaturas y puede favorecer episodios de inundaciones, sequías y calor extremo. Sin embargo, la organización insiste en que el impacto final varía según cada región y no puede determinarse únicamente a partir de la intensidad global del fenómeno.

El riesgo adquiere una dimensión adicional porque El Niño se desarrolla en un contexto de temperaturas oceánicas globales elevadas. La combinación de ambos factores puede modificar las condiciones meteorológicas regionales y aumentar la presión sobre sectores que dependen directamente del clima.

Entre ellos están la agricultura, la ganadería, la energía, el agua y la salud pública. Por eso, la OMM está reforzando junto con los servicios meteorológicos nacionales los sistemas de preparación y alerta temprana. La organización calificó la respuesta como una movilización excepcional para un episodio de esta naturaleza.

¿Qué significa El Niño para Paraguay?

Para Paraguay, la evolución del fenómeno tiene una dimensión particularmente relevante por su exposición recurrente a inundaciones ribereñas, urbanas y súbitas. El escenario ya está siendo incorporado por las instituciones públicas y organismos internacionales a sus planes de prevención.

El 15 de julio, el presidente Santiago Peña encabezó una reunión del Consejo Ejecutivo de Emergencia Nacional para coordinar medidas preventivas ante El Niño. El ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), Arsenio Zárate, señaló entonces que las proyecciones apuntaban a un fenómeno fuerte y que podía extenderse hasta los primeros meses de 2027.

Posteriormente, el 24 de agosto, la Mesa Humanitaria Nacional, convocada por el sistema de Naciones Unidas en Paraguay, avanzó en un Plan de Contingencia Interinstitucional ante Inundaciones. El trabajo contempla escenarios moderado, severo y extremo, con identificación de departamentos, municipios y poblaciones potencialmente expuestas.

La planificación no implica que Paraguay vaya necesariamente a enfrentar una inundación de gran magnitud. Naciones Unidas remarcó que los pronósticos climáticos no determinan por sí solos que ocurra una emergencia, pero permiten preparar capacidades, recursos y mecanismos de coordinación antes de que aparezcan los impactos.

¿Qué sectores de Paraguay quedan más expuestos?

El riesgo no se limita a las poblaciones ubicadas en zonas inundables. El clima también puede modificar las condiciones de producción y logística de sectores que tienen peso directo en la economía paraguaya.

El sector agropecuario ya forma parte de la planificación preventiva del Gobierno. El 6 de agosto, el presidente Santiago Peña reunió al Consejo Asesor Agrario con representantes del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y organizaciones como la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Capeco y Fecoprod para analizar los posibles efectos de El Niño.

En esa discusión se identificaron tanto posibles oportunidades vinculadas a una mayor disponibilidad de lluvias para determinados cultivos como riesgos derivados de inundaciones, aislamiento de comunidades y afectaciones a la producción agrícola y pecuaria.

Esto coloca a la infraestructura y la capacidad de respuesta estatal dentro de la ecuación económica. Caminos, puentes, sistemas de drenaje, redes eléctricas, abastecimiento de agua y corredores utilizados para transportar productos pueden enfrentar presiones adicionales si se combinan precipitaciones intensas con crecidas de ríos.

Para el Estado, por tanto, el desafío no es únicamente responder ante una eventual emergencia. También consiste en anticipar dónde podrían concentrarse los daños y asignar recursos de prevención antes de que una contingencia se convierta en un problema fiscal, productivo o social.

¿Qué está haciendo la comunidad internacional ante el riesgo?

La OMM está reforzando la distribución de información climática y los sistemas de alerta temprana junto con los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales. La organización considera que las previsiones deben convertirse en decisiones concretas para sectores sensibles al clima.

En Paraguay, esa lógica ya se refleja en la coordinación entre instituciones nacionales, Naciones Unidas y organizaciones humanitarias. El plan impulsado por la Mesa Humanitaria Nacional busca establecer previamente escenarios de respuesta y determinar capacidades disponibles, en lugar de comenzar la planificación cuando la emergencia ya está instalada.

El componente internacional también tiene una dimensión institucional. La capacidad de un país para generar información, coordinar organismos y responder ante eventos climáticos extremos forma parte de su resiliencia y de la percepción sobre la capacidad del Estado para proteger infraestructura, población y actividad económica.

La Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH) mantiene el monitoreo permanente de las condiciones atmosféricas y desarrolla pronósticos de corto y mediano plazo. Sus modelos climáticos incluyen proyecciones de anomalías de precipitación y temperatura para Paraguay, que complementan el seguimiento internacional del fenómeno.

¿Por qué la intensidad de El Niño no permite predecir por sí sola el impacto en Paraguay?

La principal advertencia técnica es evitar convertir la intensidad global de El Niño en una predicción automática para cada país. La OMM señala expresamente que un episodio muy fuerte puede producir alteraciones importantes, pero sus efectos dependen de la ubicación, la época del año y de la interacción con otros patrones climáticos.

Para Paraguay, esto significa que el seguimiento deberá combinar los pronósticos internacionales con información local sobre precipitaciones, caudales de los ríos, temperatura, humedad del suelo y evolución de los sistemas atmosféricos. La información de El Niño funciona como una señal de riesgo, no como una sentencia meteorológica.

El escenario, sin embargo, ya cambió respecto de los pronósticos iniciales del año. La actualización publicada este jueves por la OMM es mucho más contundente: existe una probabilidad cercana al 100% de persistencia hasta febrero de 2027, se espera un fortalecimiento durante los próximos meses y el episodio podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.

Para Paraguay, la diferencia entre anticipar y reaccionar puede traducirse en costos muy distintos. La preparación de infraestructura, la coordinación institucional y los sistemas de alerta temprana pasan así de ser medidas preventivas a convertirse en instrumentos para reducir potenciales pérdidas humanas, productivas y fiscales.

El Niño convierte la prevención en una variable económica

La evolución prevista hasta febrero de 2027 coloca a los gobiernos frente a un escenario que combina incertidumbre climática con riesgos concretos para la actividad económica. En Paraguay, la respuesta ya comenzó con planes de contingencia, monitoreo meteorológico y coordinación con el sector productivo.

La variable que seguirá bajo vigilancia no será solamente la temperatura del Pacífico. También lo serán los ríos, las lluvias, la producción agropecuaria, la infraestructura y la capacidad de respuesta institucional. La OMM continuará actualizando sus pronósticos a medida que avance el episodio, mientras Paraguay deberá traducir esa información global en decisiones locales.