El valor de cuidar el voto: cuando la voluntad popular vuelve a convocar
La idea de pasar un domingo entero —durante 12 o 14 horas continuas— sentado ante una mesa de votación dejó de ser una actividad atractiva hace ya bastante tiempo. Quienes recuerdan los relatos de los más veteranos evocan con cierta nostalgia aquellas jornadas posteriores a la caída del régimen de Alfredo Stroessner. En las elecciones municipales de 1991, las primeras donde la ciudadanía pudo elegir directamente a sus intendentes en lugar de recibir designaciones a dedo desde el Poder Ejecutivo, la efervescencia era palpable. En Asunción, la irrupción victoriosa de aquel joven médico de poco más de 30 años al frente de una alianza opositora movilizó a miles de personas. En ese entonces, ser mesario, apoderado o veedor se asumía como un honor histórico y un compromiso voluntario con la naci...









