Las redes sociales virtuales son plataformas digitales estructuradas a partir de redes de relaciones interpersonales o comunitarias. Su función principal es mediar la interacción humana, permitiendo la creación, difusión e intercambio de información, contenidos y valores dentro de un entorno digital.Y no usarlas para publicar en las mismas “tonterías”, groserías o provocaciones a personas o comunidades determinadas porque no logramos nada positivo con ofensas o violentando a lo que o quien sea usando o “destruyendo” estas herramientas.
Desde la perspectiva de la neurociencia y la neurobiología no producen un deterioro neurodegenerativo clásico (como la muerte masiva de neuronas típica de enfermedades como el Alzheimer), pero sí provocan alteraciones estructurales y funcionales significativas en el cerebro cuando se consumen de forma compulsiva o prolongada.
La escritora inglesa Jo Shaw dice; “Tenemos un arma secreta para luchar contra el deterioro de nuestro cerebro por estar con las redes sociales y volver a ser como éramos” antes de haber sido víctimas del sentirse arrebatados o capturados por lo que hayamos visto o hecho en alguna red social o “sucial” cómo la llama una amiga, porque ensucian nuestras perspectivas sobre lo que sea y prácticas reales de socialización.
Recuperar las viejas formulas
Hoy día debido al uso quizá excesivo de estas herramientas vamos perdiendo el hábito del diálogo entre nosotros utilizando nuestras bocas, oídos y ojos para interpretar las preguntas o respuestas que se dén en la conversación.
Según la científica y escritora Shaw, la respuesta frente a lo que se ha popularizado como la «podredumbre cerebral» (brain rot) causada por el consumo compulsivo de redes sociales no consiste en aislarse por completo del mundo digital, sino en activar lo que ella denomina un «arma secreta» para conquistar la plasticidad cerebral: es el aprendizaje activo y profundo. Haciendo uso de estás herramientas lograríamos hacer frente a los perjuicios que trae consigo el uso excesivo de las redes que hoy día están reemplazando no sólo los hábitos reales de socialización sino hasta la razón de muchos medios de comunicación. que ya tienen su perfil o rincón desarrollado en las redes donde puedan no solo ubicar su marca sino también el contenido que desarrollen.
Estas herramientas no son solo utilizadas por la “juventud” de hoy día sino por adultos que ya saben cómo desarrollar contenidos audiovisuales, auditivos, textuales o mediante imágenes. Y también deben tener cuidado más allá del uso que hagan de las redes del tiempo que dediquen estar frente a ellas si quieren evitar que sus cerebros se deterioren.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
