Hermann Guggiari: Cuando se unen talento y compromiso
Cristian Nielsen
Quienes entran por primera vez a “la Crucita”, o Iglesia de la Santa Cruz del barrio Carlos Antonio López, pueden llevarse una sorpresa ante una visión inesperada. En el lugar del altar reservado generalmente para el cristo crucificado en su tradicional formato impuesto por la escultura clásica, aparece una silueta metálica que puede hacer entrar en shock a más de un devoto de dicha advocación.
Aquel fue el sitio elegido por el escultor Herman Guggiari para colgar su sorprendente Cristo resurrecto, o resucitado como quiera decirse, un Cristo que parece arrancado de la materia y, convertido en una especie de llamarada de metal, se proyecta rectamente hacia adelante, como dispuesto a confundirse con la feligresía concurrente. Solamente el catalán Dalí se animaría a prese...