domingo, abril 26

Boicot a Tesla

El boicot es una acción que se dirige contra una persona o entidad para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una determinada actividad social o comercial. Ahora en los EE.UU la famosa marca de vehículos eléctricos Tesla fue víctima de manifestaciones por simpatizantes de la izquierda; por ejemplo, varios vehículos fueron incendiados en Las Vegas.  Desde la elección de Donald Trump y la llegada de Elon Musk al gobierno, Tesla ha sido blanco de numerosos actos de vandalismo. Analistas de JP Morgan describen lo sucedido cómo que  cuesta pensar en algo análogo en la historia de la industria automotriz, en el que una marca haya perdido tanto valor tan rápidamente. El problema para Tesla es simple: su director ejecutivo, Elon Musk, ha abrazado la política de extrema derecha. 

Ahora su director ejecutivo que ya es funcionario público porque dirige el DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental).  Su tarea es reestructurar el gobierno federal y eliminar regulaciones para reducir los gastos y aumentar la eficiencia del gobierno para beneficiar al estadounidense y para que el sistema estatal los responda cuándo y cómo debe ser, para alcanzar esa eficiencia Musk propone un ahorro radical para el estado que supone despedir a un importante número de empleados y el cierre de muchas secretarías estatales que según Elon no trabajan o deben existir para que el estadounidense tenga una mejor vida en su país. Donde en el año 2008 fue presentado el vehículo “de película”. 

En sus principios prometía mucho y logró tener muchos inversores que de ahí hasta ahora las cosas cambiaron mucho para el vehículo autónomo, porque surgieron otras alternativas en principio más baratas y con características distintas a la opción americana en Europa y Asia, desde donde importantes empresas también ya tienen sus propuestas para quiénes apuesten por vehículos eléctricos. 

También en Loveland, Colorado, una mujer de 40 años, Lucy Grace Nelson, sin mucho amor fue arrestada por lanzar cócteles Molotov y pintar frases como «autos nazis» en un concesionario de Tesla. Que tiene frente a sí más de 286 millones de autos en circulación, que no son eléctricos en su mayoría sino movidos por hidrocarburos que además de servir para hacer funcionar máquinas promueven el tan mencionado “cambio climático”. Que no se hace sentir solo en los EE.UU sino en todo el planeta. Donde tenemos más o menos frío y calor a destiempo o somos víctimas de accidentes climáticos que una vez ocurridos ya es tarde para hacer frente a sus consecuencias y perjuicios que se dan en pestañeos.

Reacción en contra a Musk

La ola de protestas y el boicot a Tesla no se limitan a Estados Unidos tambien en Australia y Nueva Zelanda, la empresa ha experimentado una caída del 35% en las ventas tras la elección de Trump. Primer mandatario que tampoco ayudó al vehículo estadounidense para que sea vendido en otras latitudes e imagino provocará que Musk se reúna con su jefe para dialogar acerca de qué y cómo hacer para que estén en orden los intereses particulares de cada uno para que tengan éxito y logros financieros o políticos que esperan tener cada uno en sus gestiones específicas.

Hace poco me enteré que una empresa de autos eléctricos chinos BYD ha logrado crear un sistema de recarga de batería en 5 minutos que son 3 veces menos tiempo de lo que ofrece Tesla que se recarga completamente en 15 minutos. 

No se trata solo de velocidad del rodado, resistencia y autonomía de baterías sino cuánto dure su recarga para hacer el viaje más fluido y ágil que con los autos “normales” ya sabemos lo que tardamos en las gasolineras o estaciones de servicio y por los servicios que ofrecen el lapso  puede prolongarse y en ocasiones hacernos llegar más tarde a nuestros compromisos. 

Musk tendrá que decidir entre su compromiso político administrativo con Trump o salvar a su empresa de la debacle.