La separación final / Félix Giménez
Un enfrentamiento brutal con nuestra propia mortalidad es la separación final, esa
ruptura entre el cuerpo físico y lo que fuimos. Sabemos bien que el adiós es inevitable,
este dolor nos atraviesa, ya que nos recuerda que no somos eternos. Es un crudo
recordatorio de que la vida es solo un préstamo con una fecha de vencimiento que
desconocemos.
Reflexionar sobre la mortalidad despierta una mezcla de temor y claridad en cada
individuo. Saber que el cuerpo se desvanecerá nos lleva a cuestionar que significado
tiene nuestra existencia. La angustia no es solo por quien se fue, sino por la seguridad
de que todos compartimos el mismo destino. ¿Será entonces el amor lo único que
trascienda?
Quizás el consuelo esté en entender que la separación física no es el fin del vínculo.
La es...









