Desde siempre ha existido la procreación, concepción, crianza y formación de seres humanos, en algunos lugares, tiempos y condiciones esa atención o cuidado ha sido fuerte, violento o muy duro, cómo fueron criados nuestros padres, tíos, abuelos o cualquier coetáneo de ellos, que ahora ya son abuelos. De acuerdo todo ciertamente al compromiso de los actuales padres para con sus hijos que no son mascotas o cosas que adquiere donde sea. Son seres humanos que tienen un presente y futuro que deben ser atendidos siempre que les hagamos, digamos o pidamos para que hagan algo determinado, pero para eso hay que aprender a enseñar cosas básicas desde muy temprano.
En 1938, investigadores de Harvard lanzaron el estudio más ambicioso de la historia siguiendo la vida de 724 personas, desde su adolescencia hasta su fallecimiento, con el fin de descubrir qué hace realmente feliz y realizada a una persona.
Durante décadas, analizaron sus cerebros, sus salarios, sus relaciones y sus traumas. Tras 85 años de datos, destacaron una correlación sorprendente, a la que nadie se esperaba.
El éxito profesional en la edad adulta no dependía ni del coeficiente intelectual, ni de la riqueza de los padres, ni de las calificaciones escolares. Uno de los predictores más potentes del éxito era algo muy simple: hacer tareas del hogar durante la infancia.
Aprender a barrer temprano
Sacar la basura o lavar los platos no es solo una cuestión de limpieza; es un entrenamiento para el cerebro. El estudio, conocido como el Grant Study, reveló que las tareas domésticas enseñan una lección que ninguna escuela puede reproducir: «la ética de la contribución». con la comunidad, que puede ser la familia, el barrio, los compañeros del aula o donde existan con otras personas.
Por eso si tiene la oportunidad de tener a un miembro del equipo familiar recién llegado o menor de edad no tenga miedo de hacerles ordenar o limpiar el baño, su habitación, la cocina o cualquier lugar común de la familia, que no deben ser tareas que produzcan vergüenza, sino el existir en espacios desordenados y sucios es lo que debe causar vergüenza a cualquiera donde sea, porque uno al solo lucir desordenado o sucio ya está comunicando algo sobre lo qué y cómo piensa o siente, y puede servir mucho más que lo que digan su curriculum vitae o los títulos o reconocimientos que reúnan. Cosas simples aprendidas temprano como barrer pueden hacer la diferencia entre ser feliz o no,

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
