Esclavitud y servidumbre moderna / Félix Giménez
Tristemente, la esclavitud no ha sido erradicada, solo ha cambiado de forma. Ya no se
trata de cadenas y grilletes visibles o amos externos, sino de hábitos y vicios que
consumen por completo a uno. Nos prometen placer o alivio, pero cobran un alto
precio: la libertad interior. Todo día cedido a ellos, va destruyendo de a poco nuestra
voluntad y dignidad humana.
Lo que resulta más doloroso de este tipi de servidumbre es que suele ser elegida,
aunque disfrazada de libertad. El hábito se instala, se normaliza y al final, termina
manipulando a uno como si de una marioneta se tratase. De esta manera, el individuo
pierde la capacidad de razonar y decidir por sí mismo. Esto no es diferente de ser
esclavo, solo que, en este caso, los latigazos se los aplica uno mismo.
Para poder rom...









