sábado, mayo 23

Natalidad baja y preocupante

Un bebé reborn es un muñeco hiperrealista hecho a mano con materiales como vinilo o silicona para imitar la apariencia de un bebé real. No es un ser humano concebido por otro sino sólo algo similar, cualquier recién nacido causa furor, sorpresa, alegría o emociones fuertes por la intensidad de tener no a un muñeco, mascota o lo que pueda parecer un bebe que últimamente se han vuelto innecesarios o una persona o cosa de la que no podemos prescindir, evitarlo o dejarlo de lado en nuestras vidas. 

El recién nacido no debe ser tratado con poca importancia porque se trata de nada más y nada menos que de una nueva vida en el planeta que debe ser cuidada, atendida, formada y bien acompañada no solo en su primer momento de vida en el mundo sino en el lapso que se ajuste a otras responsabilidades que han llegado no solo para tenernos hiperconectados a las pantallas o “muy ocupados” para responder a demandas que son más importantes que atender de la vida del  nuevo miembro del equipo en la familia. La institución donde un muñeco ya está reemplazando al niño o niña real que come llora, ríe, pide atención  y con el tiempo y de acuerdo a la formación que ha tenido se integra a las tareas de la familia y a otros grupos sociales a los que se haya expuesto.

Ahora estos nuevos “hijos” están causando furor en nuestro vecino; el Brasil que cuenta con una población de 211,1 millones de personas, y quizá para regular este número de habitantes, este nuevo modelo de bebés se muestran cómo opción o alternativa para las parejas que deseen un hijo para posar en las fotos o pasear con el mismo en espacios públicos. Este muñeco puede llorar si ha sido diseñado para ello, o si está programado para emitir sonidos o movimientos realistas, que imagino tendrá un precio más elevado que el reborn o renacido más común.

Poca natalidad

Estas figuras hiperrealistas forman parte de una moda en las redes sociales que se ha convertido en un punto de polémica cultural y política en Brasil. País donde existen muchas personas, mucha demanda y responsabilidades que deben ser atendidas a tiempo y adecuadamente para evitar inconvenientes entre el gobernante y el gobernado, empleador/empleado y padres/hijos y cualquier relación vertical que funciona con empatía, atención y consideración y no agresivamente o autoritativamente porque de esta forma cosechamos rencor y resentimiento que en algún  momento estalla y puede dañar relaciones con la familia, amigos, compañeros de trabajo o estudio o contra cualquier miembro de la sociedad.

La misma que  tiene muchas instituciones no solo estatales para estar cómodo en su ciudad o país sino también instituciones sociales cómo la familia, el gobierno o el sistema económico que funcionan no con muñecos sino con seres humanos reales cómo sus hermanos, padres, tíos, primos, abuelos o compañeros de trabajo y estudio.

Hoy día el término “compromiso” no parece ser uno cómodo para quienes formemos parte de cualquier grupo social, el matrimonio, noviazgo, tener hijos, una empresa u hogar se han convertido en “cosas del viejazo”, no forman parte de la moda actual y quienes se comprometen a emprender estas formas de vida son considerados muy valientes y corajudos por comprometerse no solo con sus vidas sino con la misma sociedad que no es cualquier muñeco o dispositivo sino un sistema o conjunto de personas. Las mismas  que forman un gobierno, empresa, comisión vecinal, feligreses de una iglesia o compatriotas de un país para sostener o llevar consigo las experiencias o filosofías aprendidas con quienes nos hayamos relacionado que pueden ser buenas o malas de acuerdo a quién o cómo se nos hayan mostrado o indicado los patrones a seguir para alcanzar un objetivo.

Preocupa la baja natalidad y los subterfugios que se usan para reemplazarla.