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EL CANDIDATO
jueves, mayo 6, 2021
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Armatráfico
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El Paraguay ha sido durante años –y sigue siéndolo- un trampolín importante para el tráfico de armas automáticas o semiautomáticas con destino al Brasil, el mercado clandestino más grande del continente, excepción hecha posiblemente de Estados Unidos.

Las legislaciones regulando las características que definen las armas de uso civil o de fuerzas de seguridad, o calibres permitidos o restringidos, dejan grandes diferencias que favorecen el comercio clandestino desde y hacia el gigante vecino.

La industria de armas portables es, en el Brasil, muy poderosa y de larga tradición. Dos grandes establecimientos se disputan un mercado en constante expansión: Rossi y Taurus. Sus productos atiborran las casas de venta de armas bajo dulcificados rubros como cacería, camping o defensa personal. Pero un alucinante informe de la Dirección de Aduanas publicado en 2018 expuso la inquietante verdad. En sólo cinco años (2013-2017) se importaron unas 650.000 armas y alrededor de 340 millones de proyectiles de todos los calibres.

Las armas definidas como de defensa personal van del aparentemente inocente calibre .22 hasta los 9mm, pasando por las escopetas preferentemente de calibre 12, además de variantes para pistolas semiautomáticas .40 y .41. Más allá, hay que hablar de calibres “de guerra” como 5.56, 7.62, 8 milímetros, 223 y mayores.

Pero el mercado de los dealers locales no está en el país sino en Brasil. Pongamos un ejemplo. La firma Taurus fabrica el fusil T4 calibre 5.56, una versión del M16 de uso militar y muy similar al AR15 que la Colt de EE.UU. adapta para uso civil y que es el preferido de la delincuencia pesada. Lo polémico del caso es que el calibre 5.56 es de uso restringido en Brasil, reservado para las fuerzas de seguridad. Armas y municiones de este tipo son exportadas por Brasil al Paraguay y de aquí son llevadas de contrabando de vuelta a su país de origen, alimentando el mercado negro del crimen organizado. Una forma elegante de blanquear la venta de armas de calibre prohibido en Brasil.

Las inmensas cantidades de dinero que mueve este mercado negro solo son comparables con las que produce el narcotráfico. Un submundo denso, peligroso, capaz de doblar muchas voluntades y abrir las puertas mejor
cerradas.

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