El mundial de las pifiadas
Cuando el virus chino desembarcó en Gran Bretaña, el aún bisoño premier Boris Johnson hizo suyo un concepto de pura cepa epidemiológica, apostando a la denominada “inmunidad del rebaño”, estado que se alcanza cuando alrededor del 60% de los individuos contrae el virus y desarrolla defensas. Para entonces, el invasor no encontrará terreno propicio y retrocederá para convertirse en endemia.
En el proceso, estimaban los especialistas, moriría un 1% de la población. Pero 400.000 fatalidades eran demasiadas, aún para un pueblo acostumbrado a sangrientos holocaustos bélicos. En esa discusión estaban cuando los hados le jugaron una mala pasada a Boris, que contrajo el virus y debió ser internado. Su tono bajó un par de octavas al salir del Hospital Saint Thomas y su propensión a teorizar se h...