miércoles, julio 8

De Paraguay al mundo: la voz que entró al círculo global de la tecnología

Foto: Gentileza

La inclusión de Maricarmen Sequera posiciona a Paraguay en debates globales sobre inteligencia artificial, derechos digitales, ciberseguridad y gobernanza tecnológica.

La paraguaya Maricarmen Sequera, directora ejecutiva y cofundadora de TEDIC, fue incluida en el Tech Diplomacy Global 50® 2026, selección que reconoce a 50 referentes internacionales vinculados con políticas tecnológicas responsables, gobernanza digital y cooperación global. La distinción amplifica la presencia de Paraguay en debates sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, derechos humanos y transformación digital.

¿Qué representa la inclusión de Maricarmen Sequera en el Global 50?

La incorporación de Maricarmen Sequera al Tech Diplomacy Global 50® 2026 coloca una experiencia nacida en Paraguay dentro de un espacio internacional integrado por actores vinculados con la formulación de políticas tecnológicas, la cooperación y los desafíos regulatorios de la era digital. La lista es elaborada por el Tech Diplomacy Global Institute, con sede en París, Francia.

La selección reúne a ministras y ministros, embajadoras y embajadores, funcionarios de Naciones Unidas y referentes de la sociedad civil procedentes de los cinco continentes. Según la información difundida sobre la edición 2026, la composición busca además un criterio de paridad, con 25 mujeres y 25 hombres.

El reconocimiento adquiere una dimensión institucional para Paraguay porque incorpora a una representante de la sociedad civil nacional en una conversación históricamente dominada por gobiernos, grandes centros tecnológicos, organismos multilaterales y actores diplomáticos. La presencia de Sequera introduce en ese escenario una trayectoria vinculada con los derechos humanos digitales y las tensiones concretas que atraviesan América Latina.

¿Cómo llegó una organización paraguaya al debate tecnológico global?

TEDIC nació hace 14 años en Paraguay como una organización orientada a la defensa de los derechos humanos en entornos digitales. Desde entonces, su agenda se vinculó con debates sobre privacidad, libertad de expresión, vigilancia, acceso a internet, género, tecnología y políticas públicas.

La inclusión de su directora ejecutiva en un listado concebido alrededor de la diplomacia tecnológica refleja una transformación en la arquitectura internacional de la gobernanza digital. Las decisiones sobre inteligencia artificial, infraestructura, datos personales, ciberseguridad y plataformas ya no se discuten exclusivamente entre Estados y empresas: la sociedad civil busca intervenir en la definición de estándares, cuestionar asimetrías y trasladar al debate global los impactos que las tecnologías producen en comunidades específicas.

Para Paraguay, esa participación resulta relevante por una razón estructural. El país forma parte de una región que enfrenta simultáneamente procesos acelerados de digitalización y brechas persistentes de conectividad, capacidades regulatorias desiguales y limitaciones institucionales para responder a tecnologías que evolucionan con mayor velocidad que las normas nacionales.

¿Por qué el reconocimiento trasciende una distinción personal?

La propia Maricarmen Sequera planteó que la inclusión no representa únicamente un premio individual ni el punto central de su carrera. En su valoración, el reconocimiento funciona como una validación de una trayectoria construida dentro de una organización que combina producción de conocimiento, reflexión, aprendizaje colectivo y vínculos humanos.

“El premio no es solo un reconocimiento para mí, ni el elemento central de mi carrera. Es un esfuerzo, un espacio que valida mi trayectoria y me recuerda que el camino es incierto”.

La directora ejecutiva de TEDIC destacó además el papel que tuvo la organización en su desarrollo profesional y en la construcción de una experiencia acumulada a partir del trabajo con otras personas. Su planteamiento desplaza el foco desde la lógica de un liderazgo estrictamente individual hacia una estructura colectiva de producción de conocimiento y acción pública.

“Para mí, los lugares como TEDIC son más que una producción de conocimiento y reflexión: son un vínculo y un afecto, donde también crecí profesionalmente y aprendí de mucha gente”, sostuvo Sequera. Esa perspectiva resulta central para comprender la proyección internacional de una organización surgida fuera de los principales centros mundiales de poder tecnológico.

¿Qué papel ocupa Paraguay en la gobernanza digital internacional?

La participación paraguaya en estos espacios se produce en un momento en que la inteligencia artificial está acelerando discusiones regulatorias sobre transparencia algorítmica, protección de datos, responsabilidad de plataformas, seguridad digital y derechos fundamentales. Para países con menor peso geopolítico y tecnológico, el desafío consiste en evitar que las reglas sean definidas exclusivamente por grandes potencias o corporaciones.

En ese contexto, una voz proveniente de Paraguay introduce una perspectiva construida desde el Sur Global. La tecnología no se implementa sobre territorios homogéneos: interactúa con desigualdades económicas, debilidades institucionales, diferencias de conectividad y comunidades que pueden experimentar de manera distinta los beneficios y riesgos de la transformación digital.

La presencia internacional de actores paraguayos también puede ampliar la circulación de conocimiento entre instituciones, organizaciones sociales y espacios multilaterales. Para el país, esa conexión es relevante frente a debates sobre digitalización del Estado, ciberseguridad, inteligencia artificial, protección de datos y acceso equitativo a internet.

¿Qué desafíos digitales enfrenta América Latina?

El reconocimiento a Sequera se vincula con una agenda regional marcada por tensiones que exceden la innovación tecnológica. América Latina enfrenta desafíos relacionados con la vigilancia estatal, la violencia de género facilitada por la tecnología, las brechas de acceso y las dificultades de conectividad en comunidades rurales e indígenas.

Esos problemas obligan a analizar la gobernanza digital desde una perspectiva de derechos. Una política de transformación tecnológica puede mejorar servicios públicos, productividad y acceso a información, pero también puede profundizar desigualdades cuando se implementa sin garantías, mecanismos de transparencia o capacidades suficientes de supervisión.

Entre los principales ejes que atraviesan esta discusión regional se encuentran:

  • Inteligencia artificial y responsabilidad en decisiones automatizadas.
  • Ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas.
  • Privacidad frente a mecanismos públicos y privados de vigilancia.
  • Violencia digital de género y capacidad institucional de respuesta.
  • Conectividad rural e indígena como condición de inclusión.

La discusión tiene además efectos económicos. La existencia de reglas claras sobre datos, ciberseguridad y tecnologías emergentes puede incidir en la seguridad jurídica, el clima de inversión y la capacidad de un país para integrarse a cadenas de servicios digitales. Al mismo tiempo, una regulación débil puede aumentar riesgos para ciudadanos, empresas e instituciones públicas.

¿Por qué la tecnología se convirtió en un asunto diplomático?

La denominada diplomacia tecnológica responde a un cambio en las relaciones internacionales. La inteligencia artificial, los semiconductores, los cables submarinos, los centros de datos, la computación en la nube y la ciberseguridad pasaron a ocupar un lugar estratégico en la competencia entre Estados.

Las decisiones tecnológicas afectan hoy la soberanía, el comercio, la defensa y la cooperación internacional. En consecuencia, los países necesitan capacidades para participar en negociaciones que antes eran consideradas exclusivamente técnicas. La gobernanza de la inteligencia artificial constituye uno de los ejemplos más visibles: los estándares adoptados por grandes mercados pueden terminar influyendo sobre economías con menor capacidad regulatoria.

Para Paraguay, esta transformación plantea un desafío institucional. La política exterior, la regulación económica, la protección de derechos y la digitalización estatal requieren mayores niveles de coordinación. La tecnología dejó de ser un asunto aislado de departamentos informáticos para convertirse en una dimensión transversal del Estado de derecho, la competitividad y la seguridad nacional.

¿Qué significa disputar conocimiento tecnológico desde el Sur Global?

Durante décadas, buena parte de las discusiones sobre tecnología, inteligencia artificial y gobernanza digital estuvo concentrada en grandes centros políticos, académicos y empresariales del Norte Global. La participación de una experiencia nacida en Paraguay cuestiona parcialmente esa concentración y amplía la diversidad territorial de las voces reconocidas.

La cuestión no es solamente simbólica. Definir quién produce conocimiento también influye en qué problemas son considerados prioritarios. Las preocupaciones de comunidades con baja conectividad, poblaciones rurales o sectores expuestos a mecanismos de vigilancia pueden quedar desplazadas cuando las agendas globales se diseñan desde contextos con infraestructuras y capacidades institucionales diferentes.

Por eso, trasladar una mirada paraguaya a espacios internacionales implica incorporar experiencias construidas en una sociedad con desafíos propios. La aplicación de marcos globales requiere adaptación institucional: una política tecnológica diseñada para economías altamente digitalizadas no necesariamente responde de la misma manera a las condiciones de Paraguay o de otros países latinoamericanos.

¿Cómo se conecta el reconocimiento con la cooperación internacional?

El Tech Diplomacy Global 50® 2026 fue presentado en un entorno vinculado con actividades internacionales desarrolladas en París, mientras el Foro Tech Diplomacy Global tuvo como escenario la sede de la UNESCO el pasado 2 de julio. Esa convergencia refuerza la creciente relación entre tecnología, cooperación y organismos multilaterales.

Para Paraguay, participar indirectamente de estas redes mediante referentes nacionales puede ampliar el intercambio sobre marcos regulatorios, derechos digitales y políticas públicas. La cooperación internacional adquiere especial importancia cuando los Estados enfrentan amenazas cibernéticas, sistemas de inteligencia artificial transfronterizos y plataformas cuyos centros de decisión se encuentran fuera de sus jurisdicciones.

La discusión también toca la percepción internacional del país. Una democracia capaz de incorporar sociedad civil, academia y sectores técnicos a la construcción de políticas digitales puede fortalecer mecanismos de transparencia y control. Sin embargo, el desafío consiste en traducir la visibilidad internacional en capacidades nacionales sostenibles y marcos institucionales efectivos.

¿Qué abre ahora el reconocimiento para Maricarmen Sequera y TEDIC?

La inclusión de Maricarmen Sequera entre las 50 personas reconocidas en la edición 2026 no representa necesariamente el cierre de una etapa. Para TEDIC, el escenario puede ampliar conversaciones sobre qué modelos de gobernanza digital deberían impulsarse en América Latina y cómo adaptar estándares internacionales a realidades regionales.

La trayectoria de casi 15 años mencionada por Sequera se construyó, según su propia valoración, junto a comunidades, organizaciones, activistas, investigadoras y personas vinculadas con el fortalecimiento institucional de la entidad. Ese componente colectivo aparece como uno de los elementos centrales de su lectura del reconocimiento.

“Somos el resultado de nuestros entornos, nuestros contextos y los vínculos que fuimos creando; de aprendizajes compartidos y de una forma de hacer política y tecnología desde la cercanía y la defensa de derechos humanos”, concluyó.

Una voz paraguaya en la disputa por el futuro digital

La inclusión de Maricarmen Sequera en el Tech Diplomacy Global 50® 2026 proyecta a Paraguay hacia un debate que tendrá efectos crecientes sobre la economía, la democracia y el funcionamiento del Estado. La inteligencia artificial y la transformación digital ya condicionan políticas públicas, inversiones, seguridad y relaciones internacionales.

El desafío de fondo será convertir la presencia paraguaya en espacios globales en una conversación nacional más amplia sobre gobernanza digital, transparencia, protección de derechos y capacidad regulatoria. En un escenario donde las decisiones tecnológicas pueden alterar instituciones y economías completas, la participación de voces surgidas desde Paraguay amplía quiénes intervienen en la definición del futuro digital.