spot_imgspot_img
martes, noviembre 30, 2021
17.7 C
Asunción

Vacunas: temor y desconfianza
V

/

/

Nunca antes había ocurrido, tenerle miedo a vacunarse

Quienes impulsan el denominado PAI -programa ampliado de inmunización ejecutado por Salud Pública cada año- recomiendan no vacunar a niños, y eventualmente adultos, si presentan algún cuadro gripal, de resfrío o alguna afección pulmonar. Lo que buscan los profesionales es evitar que mucha gente responsabilice a la vacuna de un potencial agravamiento de esa situación previa de salud. Es más sencillo y efectivo ese procedimiento que intentar una complicada campaña de concientización sobre el hecho probado de que las vacunas no enferman sino todo lo contrario, contribuyen a prevenir enfermedades.

Para complicar este panorama han surgido otras variantes de esta problemática. Y es la carrera contra reloj iniciada a principios del año pasado para disponer de una vacuna efectiva contra el agresivo virus chino que ya ha mutado en variedades con nombres diversos, como la cepa de Manaos, de Sudáfrica, de los Andes, etc., lo cual no deja de agregar confusión. Otra pelea se libra en el terreno de los desarrolladores de vacunas, planteando verdaderos conflictos de credibilidad entre la vacuna rusa de Gamaleya, la inglesa de Oxford-AstraZeneca, las Pfizer, Moderna y Johnson de Estados Unidos, las chinas y ahora también la cubana en proceso de desarrollo y acreditación.

Además del perfil estrictamente técnico, el mundo debe considerar el aspecto no menos importante de la confiabilidad que acompaña a cada suero inmunizante. Los procedentes de EE.UU. parecen gozar de un prestigio impecable que parecen ubicarlos en el podio más alto de seguridad. No pasa lo mismo con la británica sobre la cual recaen sospechas sobre efectos colaterales. Sobre la vacuna rusa sigue pesando la sospecha de legitimidad de origen por estar un tanto floja de papeles. Y de la china ni hablar, es como la cenicienta que sin embargo el tercer mundo -al que se direccionan saldos y retazos- aceptan de ultima porque las demás están fuera de su alcance, al menos por ahora.

Que la rusa no está bien probada, que la británica causa trombosis, que la china tiene muy baja efectividad y que las norteamericanas son caras e inaccesibles. Esta requiere dos dosis, aquella basta con una pero hay que almacenarla a -70 grados centígrados. Y como si fuera poco, al país llegan con cuentagotas y tras largas esperas. Cómo no entender, entonces, que tanta gente viva entre el miedo y la desconfianza.

Y opte por no vacunarse.

Seguí leyendo