El Centro Cultural Mangoré fue testigo de una jornada emocionante, la segunda parada de la Gira 45 RPM, en homenaje a la prolífica carrera artística. La querida cantante y compositora guaraní deleitó a los presentes con canciones paraguayas y las inolvidables músicas internacionales.
La memorable actuación tuvo un comienzo fantástico con la interpretación de Nde Resa Kuarahy’ãme, letra del ypacaraiense Teodoro Salvador Mongelós y música de Julián Alarcón. Esa introducción extraordinaria presagió una noche que quedará en la retina de los amantes de la cultura.
Sonriente y ataviada de un colorido y exuberante sái typói de ñanduti, presentó al maestro, pianista Esteban Godoy. Esta misma canción y al estilo de Lizza, la interpretó anteriormente con César Cataldo, Oscar Cardozo Ocampo y Oscar Faldlala.
Las emociones se apoderaron del público, que respondió con ovación. Luego de una serie de canciones paraguayas impecablemente interpretadas, la artista regresó a vestuario y en segundos retornó con un poncho 60 listas y cantó varias músicas internacionales, entre ellas “A veces quiero ser”, con la cual representó a Paraguay en el Festival OTI, en España, en 1985.
El show se hizo más emotivo, cuando Lizza dijo que ese día, 20 de febrero, cumplía 65 años de vida. Estaba festejando su aniversario en la segunda ciudad más importante del Paraguay y haciendo lo que le gusta, cantar. La capital paranaense acogió la segunda parada de la gira por el país, la cual comenzó este mes. La prolífica carrera artística de 45 años, merece una celebración tan emocionante como la que se tuvo en Mangoré.
Las canciones que forman parte de su disco “Herenccia” interpretó en francés, portugués e inglés, fiel a su estilo, autenticidad. Cucurrucucú Paloma, del mexicano Tomás Méndez, interpretada excepcionalmente, puso de pie al auditorio.
De “Laboratorio del Alma”, su último álbum, interpretó canciones que arrancaron lágrimas de los presentes. Pues, describen realidades socioculturales del Paraguay, como Crecer y Vencer, Detener el Tiempo, Ka’aru nderehe’ỹ. Al final, lo que se hacía esperar, “Un solo Canto”, infaltable en sus conciertos. La gente acompañó con algarabía y mucha ovación. Lizza no se bajó del escenario, antes que el público cantara “Cumpleaños Feliz”.
Su humildad, simpatía y su don de gente se vio fuer del anfiteatro, donde posó para la con cada interesado, firmó autógrafo y hasta cantó a capela con algunos para poner punto final a una noche cultural sencillamente majestuosa, que debería repetirse con mayor fuerza en esta región fronteriza, donde la transculturación y aculturación están son muy fuertes.
El concierto tuvo la participación de Paula Rodríguez en el bajo; Gonzalo Resquín en la batería, César Acosta en la guitarra y Esteban Godoy en los teclados.
45 RPM
Este título se refiere a los discos de vinilo, que giraban a una velocidad de 45 revoluciones por minuto. Lizza descubrió su amor por la música escuchando canciones en discos de vinilo. Entonces, optó por denominar a su gira 45 RPM, que es un modo simbólico para celebrar los 45 años de impecable trayectoria artística. La gira, que se extenderá hasta setiembre, cuenta con el respaldo de la Gobernación del Alto Paraná, Hotel Convair, Nasser Cubiertas, Radio Libre y La Paraguaya Inmobiliaria.
Por Gustavo Benítez. Periodista y profesor universitario de la UNE