El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, concluyeron este viernes una nueva jornada de conversaciones bilaterales en Beijing, en una cumbre marcada por anuncios de cooperación económica, advertencias sobre Taiwán y el impacto de la guerra en Irán sobre el equilibrio global. Tras el cierre del encuentro, Trump aseguró que ambas potencias alcanzaron “acuerdos comerciales fantásticos”, especialmente en áreas vinculadas a exportaciones agrícolas, energía y carne vacuna, además de mecanismos para administrar futuras disputas comerciales entre Washington y Beijing.
La cuestión iraní ocupó un lugar central en las conversaciones. Según declaró Trump en una entrevista posterior a la cumbre, Xi Jinping garantizó que China no suministrará asistencia militar a Teherán en medio de la creciente tensión en Oriente Medio. El mandatario estadounidense afirmó que el líder chino transmitió esa posición “con rotundidad”, mientras ambos coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. No obstante, el acercamiento diplomático no eliminó las diferencias estratégicas entre ambas potencias. Durante las reuniones, Xi volvió a advertir sobre el riesgo de “choques e incluso conflictos” si Estados Unidos no maneja con cautela la cuestión de Taiwán, uno de los principales focos de tensión entre Beijing y Washington. Desde Taiwán, el canciller Lin Chia-lung agradeció el respaldo reiterado de Estados Unidos frente a las presiones chinas.
La agenda también incluyó conversaciones sobre inteligencia artificial y seguridad tecnológica. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó que ambos gobiernos analizaron la posibilidad de establecer “barreras de seguridad” para el uso de la IA, en medio de la creciente competencia tecnológica global.
Otro de los temas abordados fue el caso del empresario y activista hongkonés Jimmy Lai, condenado recientemente en Hong Kong bajo cargos relacionados con seguridad nacional. El secretario de Estado, Marco Rubio, indicó que Trump planteó directamente el tema ante Xi Jinping, aunque Beijing reiteró que se trata de un “asunto interno” de China.
La cumbre concluyó con un almuerzo privado en Zhongnanhai y con gestos públicos orientados a transmitir estabilidad en la relación bilateral. Antes de abandonar Beijing a bordo del Air Force One, Trump destacó la importancia del vínculo con China y reiteró su invitación oficial a Xi Jinping para realizar una visita de Estado a Washington en septiembre próximo.
Pese al tono cordial, analistas internacionales advirtieron que el encuentro dejó más señales políticas que acuerdos concretos. Medios internacionales señalaron que no hubo avances sustanciales sobre restricciones tecnológicas, tierras raras ni sobre el conflicto en Taiwán, temas que continúan definiendo la rivalidad estratégica entre las dos mayores economías del mundo.

