viernes, mayo 15

Crimen organizado amenaza la destrucción de la Amazonía, advierten

La expansión del crimen organizado en la Amazonía ya no representa únicamente un desafío de seguridad, sino también una amenaza ambiental de escala global. Un reciente informe del International Crisis Group advierte que las redes criminales operan actualmente en al menos el 67% de los municipios amazónicos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, impulsando actividades ilícitas que aceleran la deforestación y ponen al ecosistema al borde de un “colapso ecológico”.

El estudio sostiene que el narcotráfico, la minería ilegal, la tala clandestina y el tráfico de fauna silvestre se han convertido en motores centrales de la destrucción ambiental en la región. Según los investigadores, las organizaciones criminales aprovechan la debilidad institucional y la escasa presencia estatal en vastas zonas selváticas para expandir sus operaciones y controlar rutas estratégicas.

De acuerdo con el reporte, cerca de una quinta parte de la Amazonía original ya fue deforestada, acercando al bioma al umbral crítico del 20% al 25% de pérdida forestal, considerado el punto de no retorno para la selva tropical más grande del planeta. Los expertos alertan que, si se supera ese límite, el sistema natural de reciclaje de lluvias podría colapsar, provocando sequías masivas y reduciendo drásticamente la capacidad de regeneración del bosque.

El informe también destaca que las economías ilegales generan impactos indirectos aún más profundos. Las ganancias provenientes del narcotráfico y de la extracción ilegal de oro suelen ser reinvertidas en actividades vinculadas al acaparamiento de tierras y la expansión ganadera, sectores identificados entre las principales causas de la pérdida de bosques amazónicos.

En Brasil, organizaciones como el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC) ampliaron significativamente su presencia durante los últimos años, controlando corredores del narcotráfico y penetrando actividades extractivas ilegales. En Ecuador, bandas como Los Choneros y Los Lobos disputan rutas y territorios vinculados a la minería ilegal y al tráfico de drogas, generando un aumento de la violencia en provincias amazónicas.

El reporte además advierte sobre el creciente impacto social del crimen organizado en comunidades indígenas y rurales. Las amenazas, desplazamientos forzados, extorsiones y asesinatos de defensores ambientales se multiplicaron en la última década, mientras grupos criminales imponen sistemas paralelos de control territorial en regiones donde la presencia del Estado es prácticamente inexistente.

Ante este escenario, International Crisis Group insta a los gobiernos amazónicos a fortalecer la cooperación regional, armonizar las leyes contra delitos ambientales, combatir la corrupción y reforzar los mecanismos de inteligencia financiera para frenar el avance de las redes criminales. Asimismo, el informe remarca la necesidad de involucrar a las comunidades indígenas en la protección de los territorios y exigir mayores controles sobre las cadenas globales de suministro que podrían beneficiarse indirectamente de actividades ilegales en la Amazonía.