En enero de este año Donald Trump ha empezado su gobierno cómo presidente elegido de los Estados Unidos. Es apoyado por unos no pocos, tanto dentro cómo fuera de su país. No cae bien por su actitud hacia el migrante y otras personas que encontraron en EE.UU un país atractivo para vivir, trabajar, estudiar y realizar sus proyectos de vida hace poco o mucho tiempo.
En las semanas previas a su toma de posesión, Donald Trump prometió en distintas ocasiones emprender las mayores deportaciones de la historia de Estados Unidos y militarizar la frontera, todo ello mientras su equipo de transición rechazaba las peticiones de los líderes regionales para reunirse para discutir los efectos de sus medidas prometidas. Muchas no son del agrado del poblador que viva en el otro lado de la frontera cómo a pobladores estadounidenses que ahora viven informándose de cómo va trabajando o no su estado para darle comodidades y cumplir con las promesas que ha escuchado en el proselitismo hecho por el candidato.
Su campaña ha tomado a algunos países cómo blanco de sus dardos cómo por ejemplo México al afirmar que los migrantes inundaban Estados Unidos con fentanilo y al amenazar con aplicar aranceles abrumadores a lo que exporten a su país a vecinos y países que se encuentren más lejos.
“Las y los mexicanos son muy importantes para la economía de Estados Unidos, y eso lo sabe la administración Trump”, dijo la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum. “A nuestros paisanos y paisanas decirles que: primero, que no están solos. Y, segundo, que también hay que guardar la calma”.
Abrumadora mayoría
En 2022, se estimaba que había alrededor de 38.8 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos. Cifra que en los últimos 3 años pudo haber variado por el continuo ingreso de mexicanos e inmigrantes de distintos países de diferentes ángulos a este país anglosajón.
Uno que no solo tiene a migrantes rurales sino trabajos artísticos cómo la música “Somos más americanos” de Los Tigres Del Norte y Zack De La Rocha, que relata la postura no del nativo de los EE.UU sino del extranjero que experimenta un vía crucis para ingresar al país del “sueño americano”. Cómo quizá alguna vez fue para quienes salían de su casa para escapar del ruido y amenazas de combates entre los países protagonistas, cómo los que se dieron durante la segunda guerra mundial. Un episodio desagradable que el ser humano no debe repetir para regular la migración, no destruir nada o vidas inocentes, que regularmente son arruinadas cuando se dan conflagraciones.
Parece ser que Trump busca enfrentarse a mano dura con los identificados cómo “enemigos” de su país que asi los califica a quienes migran a los EE.UU para estudiar, trabajar y vivir en paz, respetando las normas y reglas para lograr convivir en calma con el nativo; “gringo” o “yankee», cómo son apodados los estadounidenses por el ciudadano internacional. A quienes nos toca ver cómo y lo que se hará con las personas indocumentadas en este país es fundamental para entender cómo se comportará EEUU con el mundo y millones que corren el riesgo de ser deportadas si no tienen sus “papeles” o cometen algún crimen identificado y penado por su ley.
Las consecuencias parecen ser duras para quien las quiebre, sea un extranjero o nativo del país norteamericano según lo prometido por Trum pero veremos en la práctica como y si lo cumple.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares