jueves, mayo 7

RESILIENCIA Y ALGUNAS CONCLUSIONES

El neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo belga Boris Cyrulnik considerado el padre de la resiliencia por haber sistematizado el concepto e introducido en el ámbito de la psicología y la divulgación masiva.  dice; “Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y de su propio destino”. Y que en el mundo todos podemos reconstruirnos. Hacer algo con lo que nos pasó y volver a avanzar a partir de ese problema o esa desgracia vivida, según el mayor experto en resiliencia. Que es la capacidad humana de adaptarse positivamente a situaciones de adversidad, trauma, tragedia o fuentes de tensión significativas (como problemas familiares, de salud o financieros). 

Años atrás tuve un grave accidente automovilístico en el que rompí ambas rodillas, tuve un politraumatismo craneoencefálico, y lo peor de todo; mi novia pierde su vida en el mismo vehículo, así desaparece el proyecto de esposa en el matrimonio que pensábamos tener juntos y otros planes que tienen parejas unidas formalmente. No les niego que ir junto a ella donde se encuentre pasaron por mi golpeada cabeza, hacerme daño o querer destruir lo que sea a mi alrededor también.

Me fue difícil asimilar su deceso a mi lado aquel día, más tuve que practicar el mindfulness, que consiste en prestar atención de manera consciente al momento presente, con una actitud de curiosidad y sin emitir juicios de valor, respirar profundo, mirar a mi alrededor e incluso a mí mismo y el pasado muchas veces para darme cuenta todo lo que avancé en la recuperación que para algunos médicos o terapeutas que vieron mi estado desde el principio, iba a ser imposible. 

Más aquí estoy, respirando, pensando, hablando, tragando, caminando y viviendo en un complejo estado, pero mucho mejor que cómo empecé; respirando con traqueotomía, alimentándome por sonda nasogástrica, moviéndome en silla de ruedas que no podía manejar por cómo quedó un mi brazo y mano izquierda luego del percance que viví, antes no pensaba volver a estar de pie, hablar o hacer trabajos reflexivos cómo la escritura. Gracias a mi familia, amigos reales y todo ser humano que me decían; 

“Iñaki aquella vez también pudiste haber muerto, más estás aquí por y para algo”, tenes que agradecer por todo lo básico que tenes y podés hacer, existen personas, que me tocó conocer en las terapias que no pueden ni podrán caminar, escuchar, ver, hablar o ser independientes, les tocará existir dependiendo de enfermeros, familiares o cualquier ser querido que los ayude para moverse, comunicar sus ideas, alimentarse, asearse o vestirse, que lo hago.

 

Y decidí ser el arquitecto de mi vida y diseñar una infraestructura mental resiliente, aunque exista dolor al ponerme de pie, frustrarme por no poder hablar bien o hacer cosas que antes podía con la mano izquierda. Volviendo al ejercicio básico de respirar profundo, entendí que al hacerlo ya debía estar agradecido por hacer esta bendición, porque existen personas que lo hacen por un tubo insertado por el cuello y por eso no puede hablar, comer o hacer lo que podían con un órgano multifuncional en el cuerpo que es nuestra boca.

 

A su vez me concentré en observar y admirar a aquellos atletas que practican deportes de resistencia cómo la maratón, ciclismo o triatlón y personas cómo las mujeres que tienen de por sí vidas de mucha resistencia por lo que naturalmente deben soportar de manera orgánica, y por eso y más merecen respeto, cuidado y admiración del mundo, evitando que sufran discriminación, misoginia o feminicidios, que al existir debemos imaginar que se trata de parientes o conocidas que no queramos ver muertas y por eso rechazar cualquier expresión o comportamiento contra el importante género femenino.