Hoy día la palabra amistad parece ser una del “viejazo”, de antaño o con poca utilización o presencia en el presente, más ha existido desde siempre, el amigo es una compañía tan natural cómo el respirar, ver, escuchar o sentir. Por ejemplo, el filósofo griego Sócrates (470 aC. -399 a. C.) decía; “El amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo, es necesario saber su valor”. Quizá desde la aparición y uso de las redes sociales hemos ido perdiendo el valorar la amistad y reunirnos realmente el uno con el otro.
El filósofo griego dejó una reflexión sobre las relaciones sociales que cobra especial importancia en la sociedad actual. Ahora ya no “queremos un millón de amigos reales”, sino virtuales, seguidores, suscriptores, seguidores o el título que le pongan las redes a las “personas” que detrás de una pantalla creemos que asimilan nuestras publicaciones que en algunos casos no tienen el peso ni la calidad para atraer la atención del internauta que al ser un humano, pensamos y sentimos cómo cualquiera.
Y necesitamos compartir nuestras ideas o sentimientos e ideas con otro para saber su opinión sobre las mismas y tener diálogos en lo posible reales para fortalecer vínculos el uno con el otro y sobre todo saber del estado de nuestra salud mental y emocional, que puede estar bien o mal de acuerdo a lo que hagamos y con quiénes y cómo nos relacionemos que a su vez también va volviendo una costumbre, práctica o actitud del ayer que hoy ha dejado de importar aunque existan más canales y espacios para coordinar y encontrarnos entre personas.
Recuperar la sociabilidad
Es clave estar juntos e intentar hablar, vernos y escucharnos cara a cara sin “espejos negros” que nos separen y no funcionen para tener conversaciones sobre lo que sea entre personas, que existimos en el mundo nioo para vivir cómo ermitaños, aislados o separados el uno del otro, sino para relacionarnos, vincularnos o conectarnos para lograr solucionar problemas que tengamos en el trabajo, con la familia o lo que nos tenga ocupados diariamente.
Imagino también tendrán a nuestros «amigos” y por eso no pueden acercarse o tener unos minutos para un té, café, tereré, mate o cualquier excusa para estar con él/ella que debe hacerse unos minutos para quien considere su amigo y coordinar entre sus actividades solo unos minutos para tener una charla sobre temas en común o lo que puedan hacer juntos para su beneficio o el de cualquier comunidad de personas.
Cuántas amistades se rompen por dinero. Un préstamo no devuelto, favores sin agradecimiento o un egoísmo profundo a la hora de pagar en cualquier plan. El dinero y la amistad son cosas diferentes y hasta pueden chocar.
Pero para Sócrates, una de las voces fundacionales de la filosofía occidental, están relacionadas El pensador ateniense recuerda que las relaciones verdaderas no son cuestiones de azar ni conveniencias pasajeras, sino activos que requieren reconocimiento, cuidado y juicio previo, hoy día simplemente al “estar” en la lista de amigos” o seguidores de alguien creemos que ya es suficiente para considerarnos el amigo de alguien y en algunos casos ni conocemos realmente quien envió la solicitud porque la identificación de su perfil no es real, sino virtual o aproximándose a lo que es o pretende ser. Hay que volver a la proximidad y a la projimidad.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
