La paciencia es la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho, una facultad difícil porque biológicamente estamos programados para la supervivencia, no para la espera. En un nivel fundamental, nuestro cerebro interpreta la demora como una barrera entre nosotros y una necesidad, lo que activa respuestas de estrés.
Que incomoda nuestra mente y espíritu en cualquier tipo de circunstancias. El accidente vehicular que sufrí es del año 2011. Y una de las primeras creaciones que recuerdo surgieron de mi cabeza con politraumatismo craneoencefálico fue el término; “Paz y Ciencia” o paciencia, algo que debía desarrollar en el periodo de trabajo que presentaban las terapias de recuperación luego de la terapia intensiva.
El actor danés de 67 años Vigo Mortensen dice; «He aprendido que la paciencia es una forma de inteligencia», el artista reflexiona sobre la paciencia, resonando con el estoicismo y la filosofía taoísta, y marcando un nuevo camino en un mundo que hoy día está lleno de prisas.
No les miento que me encontraba perdido en mi cuerpo al despedirme de la “intensiva terapia”, que mientras duró solo estuve acostado, respirando por el cuello con traqueotomía, alimentándome por la nariz por una sonda nasogástrica y en compañía del mejor equipo humano en el mundo, que es la familia que buscaban que responda cómo pueda sus estímulos porque obviamente no podía hablar o hacer gestos faciales porque sufría de afasia que es la pérdida o trastorno de la capacidad del habla debida a una disfunción en las áreas del lenguaje de la corteza cerebral.
Cómo dice una amiga; “Iñaki ovalema” o ya pasó, y no es sano recordar cosas desagradables en la vida de cualquiera para evitar infortunios, accidentes o malos momentos en nuestro existir. Que nunca sabremos hasta cuando sería y nunca hay que perder las ganas de vivir, porque es el único viaje en el que podremos sentir, reflexionar y hacer lo que podamos con nuestro cuerpo o “carrocería”, que debe estar atendida y bien tratada no solo porque sea importante tener una buena figura, sino sobre todo por el bienestar de nuestros órganos internos, que tampoco se hicieron de la nada, sino se fueron desarrollando con el tiempo desde el vientre de nuestras madres y siguen funcionando bien o no de acuerdo a cómo seamos con ellos, que nos deben enseñar no necesariamente a través del dolor sino de su evolución el concepto e importancia de la paciencia, que es una capacidad activa de resistencia y autorregulación emocional.
Debemos tener en cuenta que la impaciencia activa la respuesta de estrés del cuerpo, liberando cortisol y aumentando la frecuencia cardíaca. Y que la paciencia permite procesar los contratiempos sin entrar en un estado de «lucha o huida», lo que protege el sistema cardiovascular, e incluso ayuda a prevenir la frustración crónica y el agotamiento (burnout), permitiendo una visión más objetiva de los problemas.
Tenga en cuenta que la paciencia es cosa de personas inteligentes, y si se considera que está en ese grupo de personas no pierda capacidad, ni busque condiciones que la hagan perder y hacer cosas que no se encuentran entre sus intenciones, donde, cuando ni con quien sea.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
