martes, octubre 6

¿Qué significa para la ANR perder Asunción y Ciudad del Este pese a ganar 187 municipios?

El Partido Colorado (ANR) volvió a imponerse territorialmente en las elecciones municipales del 4 de octubre, con 187 de las 263 intendencias según resultados preliminares, pero sufrió dos derrotas de fuerte peso político: Asunción y Ciudad del Este. El resultado preserva su estructura nacional mientras abre cuestionamientos internos sobre candidaturas, liderazgo y estrategia de cara a las elecciones generales de 2028.

¿Cómo puede la ANR ganar el país y perder sus principales centros urbanos?

Los números preliminares muestran dos fotografías electorales diferentes. En términos territoriales, la Asociación Nacional Republicana sigue siendo la organización política con mayor capacidad de despliegue municipal del Paraguay. El partido se impuso en aproximadamente siete de cada diez municipios, una ventaja que le permitirá conservar una extensa red de intendencias y estructuras locales durante el periodo 2026-2031.

El escenario cambia cuando el análisis se concentra en los centros urbanos con mayor peso político y económico. En Asunción, Soledad Núñez, candidata de la Alianza Juntos por Asunción, obtuvo 133.325 votos, equivalentes al 47,78 %, con el 99,92 % de las mesas procesadas en el reporte preliminar citado tras las elecciones. La victoria desplazó al colorado Camilo Pérez de una intendencia especialmente simbólica para el oficialismo.

En Ciudad del Este, principal centro económico de Alto Paraná y uno de los polos comerciales más relevantes del país, Daniel Pereira Mujica, de Yo Creo Conciencia Democrática Nacional, alcanzó el 72,83 % de los votos, según el conteo preliminar difundido tras los comicios. Allí, el candidato colorado Rigoberto Chamorro no logró revertir el dominio electoral que el movimiento encabezado por Miguel Prieto construyó en los últimos años.

¿Por qué Asunción provocó una crisis mayor dentro del Partido Colorado?

La derrota capitalina adquirió una dimensión distinta porque el propio oficialismo esperaba recuperar la administración municipal. El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, reconoció públicamente que el resultado sorprendió al movimiento gobernante.

“¿Golpeó lo de Asunción? Claro, nos golpeó. ¿Esperábamos? No, no esperábamos”, admitió Alliana después de conocerse el resultado.

El vicepresidente también puso el foco sobre el denominado voto cruzado: electores que acompañaron a candidatos colorados para la Junta Municipal, pero no hicieron lo mismo con Pérez para la Intendencia. Alliana sostuvo que existieron alrededor de 20.000 votos cruzados y afirmó que la situación deberá ser evaluada internamente.

La diferencia entre el desempeño de las candidaturas para la Junta y la candidatura a intendente se convirtió así en una de las principales variables del análisis colorado. Sin embargo, la magnitud exacta de esa brecha debe interpretarse dentro de los resultados preliminares y no como evidencia, por sí sola, de una irregularidad electoral.

La derrota abrió además una discusión sobre la forma en que el oficialismo seleccionó y posicionó a su candidato. Nicanor Duarte Frutos, expresidente de la República, reclamó una “autocrítica feroz” dentro de la ANR y cuestionó la capacidad de Pérez para construir vínculos con las bases partidarias.

¿Por qué la derrota también alcanzó a Horacio Cartes y Santiago Peña?

Las diferencias internas no quedaron limitadas al desempeño de Camilo Pérez. La senadora colorada Lilian Samaniego, integrante de la disidencia partidaria, responsabilizó directamente al presidente de la ANR, Horacio Cartes, por la derrota en Asunción.

Samaniego sostuvo que Pérez fue seleccionado “a dedo” y cuestionó que durante la campaña no hubiera logrado integrar suficientemente a dirigentes tradicionales del partido. Su posicionamiento trasladó inmediatamente el resultado municipal hacia la disputa entre Honor Colorado y los sectores internos que cuestionan la conducción partidaria.

Soledad Núñez, por su parte, llevó la lectura más allá de la estructura colorada y señaló al presidente Santiago Peña como uno de los derrotados políticos de la jornada. La futura administración capitalina interpretó el resultado como una señal de desgaste hacia el Gobierno nacional, aunque la propia Núñez presentó esa evaluación como una percepción política.

Peña había buscado separar previamente las elecciones municipales de la carrera presidencial de 2028. Al acudir a votar sostuvo que una elección local tiene características propias y que su resultado “no define nada todavía” respecto de las próximas generales.

La discusión, sin embargo, quedó instalada: cuánto puede trasladarse el comportamiento municipal hacia una elección presidencial que tendrá otros candidatos, alianzas y prioridades.

¿Qué dicen realmente los 187 municipios conquistados por la ANR?

El resultado territorial impide interpretar las municipales como una derrota nacional del Partido Colorado. Según el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), la ANR consiguió 187 intendencias de 263, alrededor del 71 % de los municipios del país.

Ese despliegue tiene importancia política más allá de la administración local. Las intendencias funcionan como centros territoriales de construcción electoral: concentran dirigentes, operadores, concejales, organizaciones partidarias y vínculos cotidianos con comunidades que posteriormente participan de internas y elecciones nacionales.

La ANR conserva, por lo tanto, una infraestructura electoral territorial considerable. La paradoja está en que ese crecimiento convive con derrotas en ciudades que concentran atención pública, actividad económica y capacidad de proyectar nuevos liderazgos nacionales.

El mapa preliminar puede resumirse en cuatro elementos:

  • La ANR conquistó 187 de 263 municipios.
  • Soledad Núñez ganó la Intendencia de Asunción.
  • Daniel Pereira Mujica retuvo para Yo Creo el control político de Ciudad del Este.
  • Las dos principales derrotas urbanas afectan territorios con elevada exposición política y económica.

Por eso, medir únicamente el número de intendencias dejaría fuera una parte sustancial del mensaje electoral.

¿Ciudad del Este fortalece la proyección presidencial de Miguel Prieto?

El resultado de Ciudad del Este tiene además una dimensión nacional por la figura de Miguel Prieto, exintendente de la ciudad y uno de los dirigentes opositores que busca posicionarse hacia las presidenciales de 2028.

Antes de conocerse el resultado, Prieto había reconocido que la elección municipal tendría incidencia directa sobre sus aspiraciones nacionales. Incluso definió los comicios esteños como una suerte de evaluación ciudadana del modelo político construido por su sector.

La victoria de Daniel Pereira Mujica con más del 70 % de los votos fortalece, en consecuencia, la capacidad de Yo Creo para presentar su gestión territorial como plataforma política. No significa automáticamente que ese apoyo pueda trasladarse a una elección presidencial, pero mantiene a Prieto dentro de la discusión sobre la futura candidatura opositora.

El contraste con la posición de Santiago Peña es significativo. Mientras el presidente buscó reducir la conexión entre las municipales y 2028, Prieto asumió públicamente que un resultado adverso habría debilitado su legitimidad para reclamar un lugar central dentro de la oposición.

¿Qué impacto pueden tener los resultados sobre gobernabilidad e inversión?

El nuevo mapa municipal no modifica inmediatamente la composición del Congreso Nacional ni el control del Poder Ejecutivo, por lo que no supone un cambio directo en la gobernabilidad nacional o en la aprobación de reformas económicas. Sí altera, en cambio, la distribución territorial del poder político durante los próximos cinco años.

Asunción y Ciudad del Este administran territorios particularmente sensibles para infraestructura, inversión privada, comercio y servicios públicos. La calidad de sus nuevas administraciones tendrá impacto sobre permisos, desarrollo urbano, transporte, obras municipales, recaudación y condiciones para la actividad empresarial.

En términos de transparencia y Estado de derecho, las nuevas autoridades también enfrentarán una exigencia concreta: convertir el respaldo electoral en mecanismos verificables de administración, contratación pública y rendición de cuentas.

Para actores económicos y organismos internacionales, las elecciones municipales no representan por sí mismas una alteración del riesgo soberano paraguayo. Sin embargo, constituyen un indicador sobre la competencia política, la capacidad de alternancia y el funcionamiento de las instituciones electorales.

La convivencia entre un partido gobernante con amplio control territorial y administraciones opositoras en ciudades estratégicas también pondrá a prueba la coordinación entre municipios y el Gobierno central, particularmente en proyectos de infraestructura y políticas que requieren cooperación interinstitucional.

¿Qué deberá resolver ahora el Partido Colorado rumbo a 2028?

El desafío de la ANR será interpretar dos mensajes electorales que coexistieron el mismo domingo. Por un lado, su maquinaria territorial demostró capacidad para conquistar una mayoría contundente de municipios. Por otro, una parte del electorado urbano diferenció su voto y rechazó candidaturas oficialistas en plazas políticamente decisivas.

La discusión interna ya comenzó a trasladarse hacia la selección de candidatos, la relación con la dirigencia de base y el liderazgo de Horacio Cartes. También alcanza al proyecto presidencial de Pedro Alliana, quien ha manifestado interés en competir por la Presidencia en 2028 y aseguró que la derrota capitalina no modifica esa intención.

Los resultados preliminares todavía deberán atravesar las instancias formales correspondientes de la Justicia Electoral. El TREP permite conocer tendencias y resultados preliminares con rapidez, pero no sustituye el juzgamiento y la proclamación oficial de las autoridades electas.

El saldo político, entretanto, ya puede observarse: el Partido Colorado conserva una estructura territorial dominante, pero Asunción y Ciudad del Este demostraron que ese predominio no garantiza automáticamente el control de los principales centros urbanos.

¿Puede la ANR convertir su mapa municipal en una ventaja para 2028?

Las municipales dejaron al coloradismo frente a una ecuación menos sencilla que la cifra de 187 intendencias. Su capacidad territorial continúa siendo superior a la de cualquier otra organización política paraguaya, pero las derrotas urbanas ofrecen a la oposición dos plataformas con alta visibilidad desde las cuales construir gestión y liderazgo.

Los próximos dos años mostrarán si esas victorias opositoras pueden convertirse en una estructura nacional o si el amplio dominio municipal de la ANR termina pesando más cuando Paraguay vuelva a elegir presidente.

Hasta entonces, el mapa surgido de las municipales de 2026 funciona menos como una anticipación automática de las generales que como una primera medición de fortalezas: el Partido Colorado conserva territorio; la oposición conquistó dos de los escenarios donde el costo político de perder era mayor.