
La falta de quirófanos exclusivos reduce al 40% la capacidad de Hemodinamia del IPS y retrasa procedimientos cardiovasculares prioritarios.
IPS opera al 40% en estudios cardiacos por déficit de salas
El Instituto de Previsión Social (IPS) solo puede utilizar el 40% de la capacidad de su Servicio de Hemodinamia debido a la falta de salas exclusivas para procedimientos cardiovasculares. La limitación obliga a compartir quirófanos con otras especialidades, retrasa intervenciones y extiende las jornadas del personal médico, mientras la previsional proyecta invertir G. 30.000 millones para ampliar la infraestructura.
Infraestructura insuficiente paraliza la capacidad instalada
Aunque el IPS ya cuenta con uno de sus dos angiógrafos plenamente operativo, el principal obstáculo dejó de ser el equipamiento y pasó a ser la disponibilidad de quirófanos. Según explicó el jefe de Hemodinamia, Elías Rolón, los procedimientos deben alternarse con áreas como Neurología, Cirugía Vascular, Pediatría y Adultos, reduciendo significativamente la productividad del servicio.
El médico señaló que esta organización obliga a modificar permanentemente los cronogramas. En varias jornadas, Hemodinamia recién puede ingresar a quirófano durante la tarde y extender los procedimientos hasta la noche, pese a tratarse de pacientes que requieren atención especializada y, en numerosos casos, de carácter urgente.
Pacientes esperan mientras los médicos extienden sus jornadas
La limitación de espacios también repercute en las condiciones laborales del personal. Durante la sesión del Consejo de Administración, Rolón explicó que los profesionales permanecen fuera de su horario habitual para responder a la demanda, aunque el esquema de remuneración solo contempla una cantidad limitada de procedimientos adicionales.
El presidente del IPS, Isaías Fretes, cuestionó públicamente este mecanismo al conocer que varios procedimientos extras se realizan sin una compensación equivalente, situación que abrió un nuevo debate sobre la organización interna del servicio y la utilización de los recursos humanos especializados.
La crisis de Hemodinamia vuelve a exponer falencias estructurales
El servicio de Hemodinamia ya venía atravesando dificultades por el retraso en la provisión de insumos, situación que cobró notoriedad tras el denominado caso Braulio, vinculado a demoras en licitaciones para materiales indispensables para cateterismos y angioplastias. En los últimos días, el IPS logró destrabar parte del proceso de compras para normalizar el abastecimiento.
Actualmente, el área realiza alrededor de 2.342 estudios anuales, además de cientos de procedimientos intervencionistas. Sin embargo, la falta de infraestructura limita el aprovechamiento del equipamiento disponible y reduce la capacidad de respuesta frente a una demanda creciente de enfermedades cardiovasculares.
Inversión millonaria para superar el cuello de botella
Como respuesta a la situación, el IPS elabora las bases para una licitación destinada a adquirir dos nuevos angiógrafos monoplano y construir tres salas de Hemodinamia con unidades de terapia intensiva de corta estancia.
La inversión prevista asciende a G. 30.000 millones, proyecto con el que la previsional busca ampliar la capacidad instalada y disminuir los tiempos de espera para procedimientos cardiovasculares complejos. La ejecución de esa inversión será determinante para que el servicio pueda operar con mayor eficiencia y responder a la demanda de los asegurados.
Una infraestructura que condiciona la atención de alta complejidad
El caso vuelve a colocar en debate la planificación de la infraestructura hospitalaria del IPS. Aunque la institución avanza en la adquisición de equipos e insumos, la falta de espacios físicos adecuados continúa limitando la utilización de esa capacidad instalada.
Para los pacientes cardiovasculares, la disponibilidad de salas no representa únicamente una cuestión administrativa. La posibilidad de acceder oportunamente a estudios y procedimientos puede definir el pronóstico clínico de enfermedades donde cada hora de espera resulta determinante. Mientras las inversiones proyectadas avanzan, el principal seguro social del país continúa funcionando muy por debajo de su capacidad potencial en uno de sus servicios más sensibles.
Periodista Senior