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EL CANDIDATO
domingo, junio 13, 2021
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Asunción

Pobre gran Asunción
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Gobernada por la ineficiencia, vegeta como toldería africana

Casi ninguno -para no decir directamente ninguno- de los candidatos a intendentes o a concejales municipales ha presentado algún plan serio para encarar los dramas más serios que afectan al connurbano asunceno y, en general, los municipios del departamento central. Lo dijimos una vez y vamos a repetirlo, para tener un marco adecuado al tema de hoy.

El Departamento Central, con Asunción como capital nacional, una capital departamental, Luque, y 18 municipios integrantes, concentra el 39,5% de la población paraguaya, es decir, 2.250.000 habitantes que ocupan el 0,6% del territorio nacional. En esta esfera se genera un PIB de US$ 26.800 millones, el 68,7% del total nacional. De esta manera, con US$ 10.400 per cápita, sus habitantes doblan el PIB nacional por habitante y a la vez dan lugar a la mayor densidad demográfica del país.

Es natural que sobre esta gran mancha urbana se concentre la mayor demanda de servicios sobre las administraciones nacional, departamental y municipal. Pero en año electoral, y con verdaderos cardúmenes de precandidatos pululando por todos lados, encontrar algun proyecto gravitante es tiempo perdido. La casi totalidad de los aspirantes a sentarse en una banca o en el curul de intendente habla de cambio, de encarar de frente la cultura machista, de hacer una gestión diferente, de realizar un gobierno sustentable, de romper las barreras que limitan a las mujeres, del empoderamiento femenino, etc. etc. Propuestas bastante aceptables si se tratara de presidir la cooperadora escolar o una comisión pro empedrado.

Pero estamos hablando del núcleo más grande de población urbana del país que carece de un sistema de transporte público, con una cobertura de drenajes sanitarios de toldería africana, prácticamente sin desagües pluviales e inmerso en basura con un vertedero  ambiciosamente llamado relleno sanitario- a punto de ser cerrado para siempre y sin opciones para las miles de toneladas diarias de desperdicios que produce semejante aglomeración urbana.

Da pena y desespera oír a los inútiles que aún se aferran a cargos para los cuales no están preparados y a los diletantes que aspiran a deslojarlos. Es una tragedia sin final a la vista, porque en manos de aventureros y saqueadores no tenemos destino, sino apenas durar como nómades.

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