jueves, julio 2

Peña reivindica crecimiento económico, pero admite que la salud sigue siendo la principal deuda de su gestión

Aunque el Ejecutivo destacó crecimiento, empleo e inversiones, el informe volvió a evidenciar desafíos pendientes en salud y servicios públicos.

El presidente Santiago Peña presentó su tercer informe de gestión ante el Congreso Nacional, donde defendió los principales indicadores económicos de su administración, como el crecimiento del PIB de 6,6%, la generación de empleo y el aumento de inversiones. Sin embargo, el propio mandatario reconoció que la salud continúa siendo una de las principales deudas del Estado, mientras persisten cuestionamientos sobre la calidad de los servicios públicos y el alcance real de los beneficios económicos.

El Gobierno exhibe cifras macroeconómicas en medio de demandas por mejores servicios públicos

Durante poco más de una hora de exposición, Santiago Peña centró gran parte de su mensaje en los indicadores macroeconómicos. El mandatario aseguró que Paraguay atraviesa uno de sus mejores momentos en materia económica y sostuvo que la estabilidad política permitió atraer inversiones y expandir programas sociales.

No obstante, el informe se desarrolló en un contexto donde distintos sectores mantienen reclamos por la calidad de la atención sanitaria, la infraestructura hospitalaria, el transporte público, el acceso a medicamentos y la ejecución de obras públicas. Si bien estos temas fueron mencionados, ocuparon un espacio menor frente al énfasis puesto en los resultados económicos.

Crecimiento económico con desafíos en la economía cotidiana

El Ejecutivo destacó un crecimiento del 6,6% del PIB, la creación de 242.000 empleos y una reducción del desempleo hasta 3,6%, además del incremento de trabajadores incorporados al IPS.

Sin embargo, el informe no profundizó sobre el comportamiento del empleo informal en distintos sectores, la evolución del poder adquisitivo frente al costo de vida ni las diferencias entre los indicadores macroeconómicos y la percepción económica de numerosos hogares.

Peña sostuvo que el aumento del 5% del salario mínimo busca mantener el equilibrio económico, aunque diversos sectores laborales vienen señalando que el incremento resulta insuficiente frente al encarecimiento de bienes y servicios.

Salud continúa como la principal deuda del Ejecutivo

Uno de los momentos más relevantes del informe fue el reconocimiento del propio presidente de que la salud pública sigue siendo una materia pendiente.

Peña anunció inversiones superiores a US$ 500 millones para infraestructura hospitalaria, incluyendo nuevos hospitales y ampliaciones de centros asistenciales. También destacó el incremento presupuestario destinado al Instituto Nacional del Cáncer (INCAN) y la expansión de servicios oncológicos.

No obstante, las inversiones anunciadas conviven con problemas que continúan afectando al sistema sanitario, como reclamos por la provisión de medicamentos, demoras en la atención especializada, listas de espera y limitaciones en la capacidad operativa de varios hospitales públicos.

La ejecución efectiva de las obras y la mejora en la calidad del servicio serán algunos de los principales indicadores que marcarán la segunda mitad del mandato.

Programas sociales y ejecución bajo observación

El informe también puso el foco en programas como Hambre Cero, la construcción de 50 Centros de Atención Integral a la Primera Infancia, las becas estudiantiles, el financiamiento para mipymes y la pensión universal para adultos mayores.

Sin embargo, el desafío no solo pasa por el volumen de inversión anunciado, sino por la capacidad del Estado para ejecutar esos recursos con eficiencia, garantizar mecanismos de control y asegurar que los beneficios lleguen efectivamente a la población objetivo.

En ese escenario, el seguimiento por parte del Congreso, los organismos de control y la sociedad civil será determinante para evaluar el impacto real de estas políticas.

El desafío será convertir los indicadores en resultados verificables

El tercer informe de gestión dejó una marcada apuesta del Ejecutivo por posicionar la estabilidad macroeconómica como principal activo político de la administración.

Sin embargo, la discusión institucional trasciende las cifras de crecimiento. La calidad de los servicios públicos, el fortalecimiento del sistema de salud, la reducción efectiva de la informalidad, la transparencia en la ejecución de recursos y la capacidad de traducir los indicadores económicos en mejoras concretas para la ciudadanía seguirán siendo algunos de los parámetros con los que será evaluada la gestión en los próximos años.