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Editorial

Paraguay acreedor

No debemos nada en materia ambiental

Cuando el Paraguay firmó los acuerdos sobre cambio climático, bajo la dirección de las Naciones Unidas, hizo una promesa por escrito: reducir para 2030 un 20% la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) responsables del calentamiento global. Eso es lo que afirma el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), una organización de científicos cuyas conclusiones -hoy fuertemente rebatidas en los círculos especializados- constituyen una de las bases fundamentales de la política ambiental adoptada por el Paraguay.

¿Qué puede tener de malo comprometerse a reducir las emisiones antropogénicas, es decir, los GEI producto de la actividad humana? Tal compromiso no tendría nada de malo si no estuviera acompañado de crecientes restricciones a la producción primaria, y no favoreciera el empoderamiento de organizaciones ambientalistas no gubernamentales que van teniendo cada vez más injerencia en la formulación de regulaciones, limitaciones y condicionamientos diversos a la agricultura, la ganadería y la actividad forestal. En un documento titulado «Cambio climático y uso de la tierra«, el IPCC sostiene que «el 23% de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero provienen de la Agricultura, Silvicultur

Bosques y Otros Usos de la tierra (AFOLU)«. ¿Cómo está el Paraguay en esa materia, somos emisores o sumidero de carbono? Expertos en la materia, durante un conversatorio convocado por los gremios de la producción, sostuvieron que a partir de 1992 se inicia la agricultura de conservación con siembra directa (se abandona el arado), cobertura de suelos para proteger su fertilidad y hacerlos resistentes a los estrés de calor y sequía, rotación de cultivos y empleo de abonos verdes, métodos adoptados por productores agroganaderos no porque la ley los obligue sino porque son un reaseguro de una producción sostenible y rentable. Hoy día, la producción agropecuaria paraguaya alcanza para autoabastecer al país, con saldos exportables suficientes para 80 millones de consumidores en el exterior. Y eso se logra en equilibrio absoluto en la cadena del carbono, capturando más del que se emite.

Paraguay es acreedor mundial en los cenáculos ambientalistas, no un deudor. Debemos ejercer esa soberanía y pensar muy bien antes de firmar convenios que apuntan a ponerle límites a la economía en expansión.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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