POR BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO
Para nadie es una sorpresa la mala administración de la comuna asuncena. De hecho, Rodríguez ha dejado en quiebra al principal municipio de nuestra república, al punto de que el propio interventor de su mismo movimiento político, Carlos Pereira, afirma que es un desastre.
No hay jefe de departamento que hable bien de la repartición que le tocó administrar en este tiempo. El propio Pereira afirma que, en una visita a un departamento que tenía 42 personas, solo se encontraban trabajando 5. Por eso ha decidido convocar a un censo de forma obligatoria para mañana, para saber exactamente cuántos funcionarios tiene el municipio asunceno. Los concejales, cómplices de Nenecho Rodríguez y corresponsables de la situación, no se quedan atrás. Muchos de ellos con más de 70 o 100 empleados a su cargo, lo que demuestra que el municipio asunceno solo estaba para repartir prebendas y canonjías.
No tenía otro propósito, y con esa idea es imposible llevar adelante la gestión de un municipio tan complejo y tan demandante como el de la capital paraguaya. Ojalá esto no se quede solo en la renuncia de Nenecho Rodríguez, que es lo que quieren para que un concejal afín a él termine el mandato. Lo ideal sería que cumpla la promesa que hizo, de que no renunciará, y que lo echen, y que ahí se convoque a elecciones, al menos para completar con dignidad lo que le queda de mandato.
Lo cierto y concreto: el municipio asunceno es un desastre. Todos lo sabíamos, pero nadie se animaba a ir contra el monstruo.