martes, mayo 5

Milei y corrupción

Milei es el apellido del actual presidente argentino, conocido por sus llamativas expresiones y formas de hacerlas; cómo calificar de “castas privilegiadas” a funcionarios del estado argentino. Ahora manifestantes lanzan piedras contra el presidente por acusaciones de corrupción vinculadas a su hermana Karina Milei que se desempeña como secretaria general de la presidencia. Cargo que no parece estar diseñado o preparado para la hermana del presidente “pro libertad”, que ya vió y sintió la tradicional respuesta del argentino cuando se abusa de sus propiedades. 

A Karina Milei  se la acusa de “cohecho y tráfico de influencias” por haber coordinado reuniones entre el presidente y los promotores de $LIBRA, a cambio de beneficios económicos.  La denuncia fue presentada por diputados de la Coalición Cívica, Mónica Frade y Maximiliano Ferraro. Este hecho quizá solo sea un aviso de lo que se podría dar si se presentan otros casos similares a los que ahora mantendrán ocupado al “peluca”, cómo se lo llama en su país al primer mandatario que asumió la administración de su país en el 2023 y estará en esa función hasta el 2027, año en que nos tocará ver quién será elegido para presidir ese país “sobreviviente” de muchas crisis y mandatos problemáticos que deben ser controlados por el ciudadano que no perdona ninguna maniobra “desubicada” de sus funcionarios públicos. 

Y es un espíritu o actitud colectivo que debemos imitar los ciudadanos de cualquier democracia, un sistema político y de vida en el que el poder es administrado por la comunidad de personas que sean parte de un país, empresa, familia o institución para asegurar que la gestión sea bien hecha por quienes hayan sido elegidos para representar a la comunidad ante cualquier organización.

Activismo en las calles

El mismo mundo, que tuvo, tiene y tendrá a muchos presidentes mientras continúen las democracias, que en nuestro planeta ya tiene más de 2500 años, y en algunos casos no han sido honradas no tanto por quienes han sido elegidos para administrar un periodo presidencial o municipal sino por la comunidad o ciudadanos que debemos estar académica y espiritualmente preparados para existir en una democracia, que no se trata solo de tener la posibilidad de votar en elecciones o manifestarnos contra quienes administren algo en particular en el estado cuando exista esa posibilidad siino sobre todo integrarnos bien entre nosotros, dialogar, compartir ideas y debatir sobre las cosas que no estén funcionando bien. Ahi en las organizaciones que formemos parte y lo que podemos hacer entre todos para mejorar las condiciones que no beneficien a alguien en particular sino a a usted, a mi, los vecinos, parientes y compañeros de trabajo, estudio y cualquier actividad colectiva.

Siempre en y con “libertad”, vocablo muy usado por Milei desde antes y durante su mandato, que debe ser entendido cómo libertad responsable y no libertinaje que es el Desenfreno en obras, palabras o la inmoralidad, vicio, deshonestidad, sensualidad, impudicia, lujuria, indecencia, liviandad. Que no asegura la conquista de metas de cualquier grupo de personas que luego de este episodio, suponemos que el argentino estará observando con atención las funciones de cualquiera de sus funcionarios públicos. Que tienen un cargo no para estar cómodos o disfrutar de su bienestar sino para responder bien a quienes toque servir; nosotros.

Más allá de organizarnos para llamar la atención de quienes no estén trabajando o portándose adecuadamente en relación a su puesto o deber que tengan en su agenda, debemos tener ideas de qué o cómo hacer para solucionar algo en particular. La corrupción es el deterioro de valores, usos o costumbres. Y no solo se dió en la Argentina , sino existe o puede darse en cualquier lugar o momento en el que existan personas. 

Ahora para peor no quieren que se sepan los contenidos de los audios donde se ventila la corrupción de la hermana y del entorno presidencial. Viva la corrupción carajo parece ser el grito desde el poder de los hermanos Milei en Argentina.