domingo, mayo 3

Lujos de vida

Al lujo lo entendemos cómo la abundancia de cosas o medios que brindan comodidad y placeres. No se limita a solo a cosas materiales cómo la ropa, un vehículo o departamento costoso sino a tareas que tengamos en la vida cómo alimentarnos adecuadamente, hacer tiempo para socializar, leer, hacer ejercicios o el pensar que consiste en formar o combinar ideas o juicios en la mente. El lugar donde todos tomamos diariamente importantes decisiones desde que despertamos hasta volver a descansar, aunque existamos personas que llevemos ideas a nuestra cama para seguir meditando sobre las mismas. 

Es importante reflexionar para tener activa nuestra masa encefálica, que es cómo un músculo ubicado en nuestro cráneo que si no se activa puede atrofiarse y dejar de funcionar o sufrir accidentes de cualquier tipo que deje disfuncional nuestro cerebro y los sentidos que maneje el mismo, que si logramos sobrevivir del percance lleva tiempo y trabajo recuperar ese órgano que sirve para pensar adecuadamente para beneficio particular o la comunidad de personas que integremos y deseamos siempre lo mejor para los integrantes, las mismas que no se deben concentrar en los lujos materiales sino en lo posible  en lo que sirva para vivir sin dilemas. 

Solo piense en la cantidad de personas que están en terapia intensiva, o los que no pueden escuchar, ver, respirar, tragar o caminar por cualquier complicación que hayan tenido. Ya es un lujo que cuente con una herramienta con acceso a la red y pueda leer este trabajo, cualquiera en la red o en su biblioteca particular o la que esté cerca donde viva o trabaje. Ahora el pensar ya se está convirtiendo en un lujo. Me dirán; “¿pero Iñaki cómo es eso?”, puede que les parezca extraño, pero la capacidad de formar o combinar ideas o juicios en la mente ya se está transformando en un lujo, todo lo que se haya creado para activar nuestras neuronas cómo la lectura, escritura, pintura y diálogos entre compañeros de trabajo, amigos y hasta con la familia, ver obras artisticas largas cómo obras de teatro, danza, películas. Todo eso es un lujo que no apreciamos.

Aprender a vivir

Visitar museos por ejemplo   ya no se practican con la frecuencia necesaria para tener ese lujo de pensar y tener activas nuestras neuronas para que al hacer sinapsis se ejerciten y sirvan bien para recordar bien lo que hicimos, haremos, el nombre de alguien, una fecha, cifra, acontecimiento, o lugar en particular, no perder las memorias temporal y espacial que son importantes para ubicarnos bien donde y cuando estamos. Todo ello son muy útiles en nuestro hogar, trabajo o donde y cuando nos toque compartir el tiempo con otras personas que no solo nos debe importar que estén bien emocionalmente sino racionalmente, para que piensen bien, para que ese lujo les sirva.

No solo para rendir bien en la escuela, colegio, universidad o empleo sino en su vida, que mientras nos toque viajar en la misma, pensamos hasta en la ducha y en el desayuno, almuerzo o cena, no solo en el aula, al viajar, en la oficina o al estar leyendo o viendo un documental o viajando. Porque el pensar ayuda a resolver problemas, tomar decisiones, aprender, planificar, crear y entender el mundo que nos rodea. 

Uno que está en constante cambio, porque está formado por personas con mente, pensamientos e ideas, que en lo posible deben ser buenas y útiles para uno mismo, los amigos, parientes, compañeros de trabajo y quienes sirvan. Por eso es importante cuidar su cabeza, no solo cómo luzca, sino sobre todo cómo funcione, que si no está en forma cómo su estética, que para algunos es un todo, e invierten tiempo y dinero en la misma y no tanto en nutrir su mente para comprender y juzgar adecuadamente lo que deseen criticar o corregir. 

Espero este escrito sirva para que pueda diferenciar y hacer uso de los lujos que desee tener o experimentar y sobre todo cuidar y agradecer por las cosas básicas que puede hacer, que ya son un lujo de por sí, y nunca se olvide de la importancia de pensar adecuadamente para comunicar o hacer lo que sea en orden y en lo posible sin molestar a nadie en particular.