En estos momentos se evidencia el trabajo que quizás pudo haberse hecho mejor por parte del Gobierno paraguayo. La ciudadanía está inquieta y descontenta, sobre todo por las compras públicas que se llevaron a cabo.
La ingeniera Soledad Núñez, exministra de Vivienda, en entrevista con el periodista Juan Pablo Fernández Bogado, comentó que las medidas restrictivas son un poco suaves, pero es difícil balancear el impacto negativo que una cuarentena estricta genera en la población con el cuidado extremo sanitario.
Afirmó que se miran las estadísticas de diferentes lugares del mundo y las tendencias para Paraguay se puede observar que septiembre y octubre serán los meses más complicados.
“Mi experiencia me demostró que los cambios sí se pueden lograr, se necesita capacidad de gestión y poder desplegar estrategias muy concretas que ayuden a reducir los riesgos del proceso, sobre todo compras públicas, que es el área más sensible. A todos los que ingresan en la función pública siempre recomiendo que hay dos áreas que son las más sensibles: la dirección de administración y la unidad operativa de contrataciones, y es ahí donde hay que poner el foco inicial”, acotó la ingeniera.
Explicó que las todos los que han querido promover cambios en la gestión pública se han encontrado con barreras y han tenido que lidiar con injusticias y hasta querer tirar la toalla, pero las cualidades sí se pueden transformar
“Vos tenés en todos sistemas un 10% de personas que van a moverse para adelante, con actitud positiva, no son corruptibles por más que le pongas US$ 1 millón no van a dejar de lado sus principios y valores, un 10% que probablemente estará tratando de encontrar los atajos, el camino fácil, y un 80% que se va a inclinar hacia donde se vaya la cultura organizacional, que si no tiene liderazgo firme en términos de construcción de integridad, va a apuntar hacia la corrupción”.
Agregó que el cambio no sucede de la noche a la mañana y requiere trabajar enfocado en la gente. “Vi como funcionarios de 25, 30 años de antigüedad, me decían ministra yo hoy tengo ganas de ponerme la camiseta y venir a luchar por el país porque veo que hay una misión clara, quiero dar la vida por esta institución y eso me dio esperanzas de que sí se pueden cambiar las cosas”, recordó Núñez.
LA REFORMA
La exministra de Vivienda cree que uno de los temas fundamentales en Paraguay es cortar el cordón umbilical entre el poder político y la burocracia estatal.
“Necesitamos una carrera de funcionarios públicos que tenga independencia de las decisiones que pueden tomar los partidos, que no significa que no haya un espacio de maniobra política, en Paraguay son los cargos de confianza, pero hay una mezcolanza, los que entran en cargos de confianza terminan quedándose años. Hay que hacer un esfuerzo por instalar una carrera de servicio civil y separar el poder político de la burocracia estatal”.
Una reforma real del estado tiene que partir de la ciudadanía, generar mecanismos de participación masiva para que los ciudadanos sean protagonistas en definir cuál es el Estado que queremos.
“La reforma es un vehículo para construir el Estado que anhelamos. Ese proceso de discusión masiva no se está teniendo. Me preocupa que tengamos una sensación de satisfacción con ciertos maquillajes. Se necesitan cambios de fondo que nos va a permitir tener policías públicas que cambien la realidad para mejora de la gente”, mencionó la ingeniera.
Finalmente, apuntó que la Constitución se tiene que modificar en los próximos años, abarcar una reforma política administrativa y judicial, darle más independencia a las Cortes.
“A la luz de las experiencias en esta democracia con debilidades y fortalezas corregir el diseño para que la separación de poderes, como un elemento fundamental de todo sistema democrático, pueda funcionar en el Paraguay. Mientras siga a impunidad no vamos a resolver nada. Necesitamos un estado de derecho fortalecido y tiene que ver con reformas pendientes en la justicia, queda demasiado por hacer”, concluyó Núñez.