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Editorial

La casa propia

Soluciones disruptivas para viejas encrucijadas

 

En el Paraguay todavía seguimos anclados en el ladrillo, la teja y la madera cuando de pensar en la casa propia se trata. Desde luego, aún es posible hacerlo pero sabiendo que se trata de la solución más cara a la que se pueda apelar. Los planificadores de la “vivienda social” no pueden apartarse de la formula compuesta por mano de obra y materiales nacionales. El ministerio de la vivienda no puede darse el lujo de poner a un lado ambos factores porque, antes que brindar una oportunidad de vivienda a miles de paraguayos está el compromiso de contratar albañiles y comprar materiales tradicionales.

¿Y las otras posibilidades? Son virtualmente infinitas. Los chinos han desarrollado una impresora 3D gigante con la cual han elevado su primer edificio de apartamentos de cinco plantas. La máquina combina cemento con residuos de vidrio y plástico, además de materiales aislantes y ductos embutidos para los servicios. Un australiano inventó el robot Hadrian capaz de colocar 1.000 ladrillos por hora y construir una urbanización de 150 edificios al cabo de un año. Claro que estos son ejemplos extremos aunque, como solemos sostener en este espacio, no sabemos en qué momento pueden desembarcar en el país.

Por el momento hay otras opciones más al alcance de nuestra realidad. Una empresa desarrollada bajo el patrocinio de la organización Techo acaba de presentar un modelo de vivienda de interés social muy accesible. Son unidades modulares, construidas sobre una base de hormigón, paredes de fibrocemento y techo de chapa galvanizada con aislamiento térmico y servicios básicos. Son unidades cuyo precio equivale de diez a quince salarios mínimos.

Una vivienda tipo puede estar terminada y habitable en no más de quince días, sin desperdicio de materiales ni pérdida de horas de trabajo. Hace un par de años, una empresa chilena presentó su casa prefabricada a un precio de 30 salarios mínimos que, aseguraba el constructor, se terminan en 15 días y duran 35 años. Es una solución muy al estilo yanqui, adoptada con gran éxito en Chile.

Pero en el Paraguay aún vivimos en la era del ladrillo y la teja lo cual, repetimos, no está mal porque es parte de nuestra identidad urbana. Sin embargo, hay muchos sectores que pueden privarse de ese valor y optar por una vivienda rápida y barata. Si el Estado se decide.

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Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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