La aviación militar y un invaluable servicio en tiempos de paz

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La historia de la aviación militar en Paraguay se remonta a la segunda década del Siglo XX, cuando en plena Guerra Civil nace lo que se denominaba Escuela de Aviación Militar, fundada el 22 de febrero de 1923, recuerda el historiador Antonio Sapienza.

Antes no había nada en el país, ni civil, ni comercial, ni militar, aunque ya había pilotos formados en escuelas extranjeras, especialmente en Argentina y Brasil, pero como institución en sí no había.

“Cuando se funda la Escuela de Aviación Militar el Gobierno nombra al sargento Nicolás Bo, que había sido contratado por el Gobierno para la Revolución del 22, pero se queda muy poco tiempo, apenas un año”, recuerda el historiador.

En 1926 llega una misión militar francesa al Paraguay y el jefe de aquella misión queda al mando de la Escuela. “Allí se reorganiza todo, se adquieren aeronaves nuevas de entrenamiento y de combate, y la Escuela arranca en la formación de pilotos y mecanismo. Allí empieza la expansión, y los franceses se quedaron hasta el año 1930”, comenta.

Ya a principios del 30, con José Patricio Guggiari vuelve a contratar una misión de formación militar aeronáutica, esta vez de Argentina, “porque ya se sabía que tarde o temprano iba a estallar una guerra con Bolivia, y se siguen adquiriendo aeronaves, de combate, de transporte y de entrenamiento, que luego se utilizarían en la Guerra del Chaco”, menciona Sapienza.

A LA GLORIA

El conflicto armado con Bolivia estalló en el 32, y la Armada Aérea Paraguaya dependiente del Ejército, tuvo una participación fundamental para lograr el objetivo de conservar el Chaco. De hecho, fue el primer conflicto internacional americano donde se utilizaron aviones de combate.

“La Guerra del Chaco fue un hito muy importante en la historia de nuestra aviación militar, porque con poca cosa hicimos mucho. Nosotros teníamos la mitad de aeronaves de combate que tenía Bolivia, inclusive en número de pilotos y mecánicos”, relata Antonio.

Según los registros, los bolivianos tuvieron cerca de 84 aviones mientras que Paraguay contaba con 55 aeronaves. “Lamentamos muy pocas aeronaves derribadas de nuestra parte, contra bastantes aeronaves bolivianas derribadas en combate aéreos y cinco por fuego antiaéreo, y nosotros solamente perdimos dos, uno con consecuencias fatales y otro que la tripulación se salvó”, rememora el historiador.

Uno de los puntos fundamentales es que a pesar del poderío de la aviación boliviana, esta nunca pudo impedir que la paraguaya cumpla con sus objetivos de bombardear algunas posiciones y ayudar al Ejército en la logística.

En el Chaco tuvo participación, primero con un voluntario aviador argentino que era veterano de la Primera Guerra Mundial de nombre Vicente Almandos Almonacid, que estuvo a cargo durante el primer año de la guerra, y luego asume como el Director de la Escuela de Aviación Militar dependiente del Ejército, fue el capitán José Bozano, quien dirigía las estrategias desde la capital.

Además hubo otros encargados en el frente, que fueron el capitán Leandro Aponte primero, y luego el mayor José Atilio Migone.

DESARROLLO DEL PAÍS

Ya en tiempos de paz, la aviación militar tuvo un gran aporte para el país, resalta Antonio Sapienza. Ya en el año 1944 se funda nuestra primera línea aérea denominada Línea Aérea de Transporte Nacional (LATN), que si bien era una línea aérea civil, era manejada por los militares, fue la pionera en el transporte aéreo comercial de cabotaje en Paraguay.

Luego se forma el Transporte Aéreo Militar (TAM), que se creó en 1954 y es donde LATN pasa a operar como ente autárquico y empezó a ser manejado por civiles y pilotado por civiles.

En tanto que TAM operó regularmente hasta el año 1998. Recuerda que luego tuvo un periodo de cese de actividades, y vuelve a resurgir en el 2013 con el nombre actual de Servicio de Transporte Aéreo Militar (Setam).

Con TAM había entre 20 a 25 aeronaves, y hoy el Setam solamente cuenta con unas cinco unidades de vuelo de cabotaje.

LAP

La recordada como Líneas Aéreas Paraguaya (LAP) nace con el teniente coronel Adrian Jara, era 1963 cuando sale el decreto para su entrada en funcionamiento.

“Aunque era una línea comercial, prácticamente toda su vida como empresa aérea estatal estuvo tripulada por pilotos militares. Ese es otro logro de la aviación militar”, menciona Sapienza.

LAP permitió al Paraguay tener conectividad con el mundo de forma directa, con vuelos sin escala a las ciudades más importantes del mundo como Miami de Estados Unidos, Frankfurt de Alemania, Madrid de España o Bruselas de Bélgica, además de todas las conexiones regionales.

“LAP como línea aérea estatal tenía precios subvencionados en los pasajes, por eso era muy popular para los paraguayos como para los latinoamericanos. Luego del Golpe del 89, el Gobierno de Rodríguez decide suspender ese subsidio y decretó que LAP tenía que mantenerse sólo con sus ingresos y allí empezó a decaer hasta el colapso”, dice el historiador.

Con LAP hubo un llamativo negocio ya con el gobierno de Juan Carlos Wasmosy, pues cuenta Sapienza que en 1994 tenía una deuda de US$ 24 millones, “que si comparamos con otras líneas aéreas no era impagable”. Finalmente se tomó la decisión de privatizarla y se vendió por US$ 22 millones, ni siquiera alcanzó para saldar toda la deuda acumulada.

SERVICIOS HUMANITARIOS

Hacemos un paréntesis para contar la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) como tal, siendo ya arma independiente del Ejército nace 1989, que luego crea la LAP, pero se destaca siempre el servicio brindado por el TAM y por Setam, para conectar localidad alejas de la capital con bases en Concepción, Puerto Casado, Vallemí, Fuerte Olimpo y Bahía Negra.

Es decir, se convirtió como medio el acceso a las comunidades más distantes, brindando de este modo apoyo de acción social, como el transporte de pasajeros, correo y cargas a dichas comunidades e intensificar el entrenamiento de los militares.

Anteriormente se tenía entre 20 y 25 aeronaves, hoy solamente vuelan cerca de 5 aeronaves, lo que refleja un abandono total. Hoy los aviones tucanos tienen más de 30 años, las aeronaves que tienen fueron en su mayoría donadas por gobiernos amigos

“Realmente no hay una visión política de renovar la dotación de aeronaves de la Fuerza Aérea, porque se piensa que no hacen nada, se espera donaciones, esa es un poco la mentalidad de la clase política, y no es así porque la FAP tiene muchísimas misiones de acción cívica para la población necesitada, y que muchas veces no puede cumplir porque no tiene medios”, remarca Sapienza.

Resalta que siempre que hay emergencias, como incendios forestales, sequías, inundaciones, o hay que trasladar a un enfermo grave de localidades lejanas, siempre se recurre a la Fuerza Aérea, aunque el Estado no invierta en ella.

“Con lo poco que tienen están haciendo milagros”, recalca.

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