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Editorial

Ingeniería sanitaria

Una política que, literalmente, da asco

Los chinos, acicateados por el coronavirus, construyeron un hospital de 1.500 camas en 10 días. En el Paraguay, no podemos construir y poner en servicio una planta para limpiar el agua de las cloacas. El hospital requirió la convergencia de alta tecnología médica aplicada a salvar vidas. La planta de la ESSAP solo tiene que separar heces humanas del agua antes de descargarla en el rio Paraguay. Durante todo el tiempo perdido en una obra que no arranca, los chinos habrían construido 255 hospitales. Es una forma quizá extrema de comparar las cosas pero sirve para graficar la poca importancia que la política le asigna al tiempo.

El proyecto viene rodando desde 2014, que es cuando el Banco Interamericano de Desarrollo libró los recursos necesarios para el emprendimiento que incluye no sólo la construcción de la planta propiamente dicha sino también la reubicación de un número indeterminado de familias que viven en la zona inundable. Ya son siete años de idas y venidas. Gran parte de la responsabilidad en tamaño retraso la llevan políticos sinvergüenzas y curas que se encargan de poner constantemente palos en la rueda a una obra de inmenso beneficio para la salud pública de la capital y zonas circunvecinas.

Los mercaderes de votos, en especial algunos calientasillas de la Junta Municipal, hacen lo imposible para prolongar el conflicto retrasando las reubicaciones y haciendo la vista gorda a nuevos inquilinos del bañado. Es sabido que el gran negocio es mantener a ocupantes de hecho in aeternum con la promesa de una vivienda, sobre todo este año en que se celebran elecciones municipales. Ahí es donde hacen su cosecha de votos cautivos, en un mercadeo miserable que condena a centenares de familias a vivir en un ambiente infecto e inhumano. Hace siete años que el BID destinó los fondos necesarios para la planta, que costaba –en 2014- alrededor de US$ 20 millones. El proyecto estaba listo, la Municipalidad había cedido el terreno y adjudicada la obra de relleno. Pero siete años –y 255 hospitales chinos- después, las cloacas siguen desagotando en el rio Paraguay y centenares de miles de hogares deben tirar sus aguas negras a pozos ciegos. Nada representa y define tanto a los políticos paraguayos como el monstruoso atraso en materia de ingeniería sanitaria. Sin eufemismos, un asco.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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