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Editorial

FTC: Derroche e ineficiencia

US$ 63 millones durante 7 años para encontrar nada

Hemos naturalizado la existencia de una organización criminal con el mismo talante social con el que se acepta la existencia de la corrupción pública, el contrabando y el narcotráfico. Es decir, como algo imposible de erradicar. Están ahí y punto. Pasaron a formar parte del cuerpo social, y nos obligan a convivir con ellos, como con una enfermedad repugnante pero aparentemente
incurable.

Tal como decíamos ayer respecto al contrabando: estos núcleos delictivos subsisten a causa de un Estado ausente, o indiferente, o ineficiente o corrupto. Quizá haya un poco de todo eso. Para cada una de esas enfermedades infecto contagiosas hay, nominalmente, alguna iniciativa encarada por el Estado a través de sucesivos gobiernos desde tiempo inmemorial.

Comisiones de lucha contra el contrabando, leyes anti narcotráfico, una secretaría anticorrupción, una fuerza de tareas conjunta para “neutralizar” la banda criminal del norte… Lindas denominaciones, llenas de logotipos y consignas que gastan dinero a raudales… sin resultado alguno. Porque, ¿hay menos corrupción, declina el narcotráfico, merma el contrabando? Si, exacto, preguntas totalmente
retóricas.

Veamos ahora el más grueso, costoso e inútil organismo, la FTC. Creada en 2013 mediante la ley 5036, la entelequia se gastó entre el año de su creación y 2017 el equivalente a US$ 23 millones. Nadie sabe en qué ni para qué. Pero ahí está el EPP, intacto, secuestrando, matando e imponiendo reglas cuando se le da la gana. Entre 2018 y lo que va de 2020 agregaron otros US$ 40 millones.

La FTC se fagocitó hasta ahora US$ 63 millones, suficientes para construir tres hospitales de alta complejidad de 600 camas. Mientras, los facinerosos mantienen secuestrados a Edelio Morínigo (6 años de cautiverio), Félix Urbieta (4 años) y se da el lujo de aumentar el cupo con un ex vicepresidente y su asistente. Y la pomposa FTC, ni idea de dónde pueden estar.

La banda criminal se mueve en un territorio de unos pocos kilómetros cuadrados con algunos pedazos de monte supérstite. Con el producto de los rescates, la extorsión y el soporte a las rutas del narcotráfico, tienen dinero suficiente para comprar lealtades y asegurar escondrijos. La historia de que viven en el monte pueden guardarla para sus nietos. Son gente de aire acondicionado y TV
satelital.

Es hora de que busquen en la dirección apropiada.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza.

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