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EL CANDIDATO
domingo, junio 13, 2021
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Frank Nitti por Al Capone
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Tarantino podría hacer un thriller con los hechos del Congreso

Demasiadas veces perdemos de vista episodios que desbordan la realidad y entran casi en el mundo de lo sobrenatural. Trataremos de seguir el hilo de este argumento típico de un trepidante thriller de Netflix.

Los nombres son lo de menos, solo basta con encadenar los hechos. Resulta que una senadora que se había subido a su banca tras la expulsión de un colega, se metió en un lindo berenjenal haciéndose dar la vacuna contra el COVID19 -¿ubican el tema?- antes de llegar a la edad reglamentaria de 75 años. Un comando vacunador de chupamedias de MSPyBS creó hacer un gran servicio a la Patria inoculando a la honorabla a su domicilio. Lo malo de los actos oscuros es que terminan siendo iluminados y ahora la senadora tendrá que irse a su casa y convertirse en una anécdota más de la política de baja estofa.

El problema es que el llamado a reemplazarla es otro “teniente de familia”, mano de obra leal del establishment que un tiempo supo mandar en la la cámara senior, incluido su “pater familia” que fue procesado y encarcelado. El que está en línea directa para reemplazar a la senadora vacunada tuvo que renunciar a su banca tras ser denunciado por administrar con excesivo celo una oficina de aduanas, tanto celo que se le quedaron pegadas algunas monedas del erario público entre los dedos.

Pero eso, hoy día, no es bochorno suficiente para gente con piel de rinoceronte y cara de piedra pómez. El candidato a llenar la silla vacía ya anda fotografiándose con rictus de triunfador como si nada hubiera pasado. Mientras tanto, en la joven cámara vecina, un honorablo anda a los empujones con el Tio Sam que le ha prohibido pisar su territorio señalándolo como miembro conspicuo del crimen internacional, incluido el narcotráfico, el lavado de dinero y el terrorismo. El hombre sigue atornillado a su banca y su archicofradía no siente ninguna necesidad de revisar su estatus lo que implica la reválida de su cartón de diputado.

Repasando las listas del congreso y chequeando nombres y prontuarios, casi no da ninguna gana de que se sigan cambiando seis por media docena. Hasta sería preferible que la vacu senadora siguiera en su banca a la vista de reemplazantes que harían imaginar, en la Chicago de los años ’30, a Frank Nitti reemplazando a Al Capone, un argumento ideal para Quentin Tarantino.

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