
Una taza esmaltada, una pañoleta floreada, una silla o las manos silenciosas de una abuela pueden contener una historia completa. Desde esa sensibilidad nace “Ñande Sy y la poética del campo”, la nueva exposición de la artista visual Carla Ascarza, con curaduría de Tim MiRaquel (Raquel Cuella), que será presentada este sábado desde las 17:00 horas en Galería del Rey (Avda. Sta. Teresa 3145), en el marco de Noche de las Galerías.
La muestra reúne nueve obras de gran formato al óleo sobre lienzo, piezas de pequeño formato, estudios en grafito y relicarios que contienen pequeñas pinturas al óleo sobre lienzo en su interior. El conjunto construye un universo visual atravesado por la memoria femenina, los rituales cotidianos y las formas de vida ligadas al campo paraguayo.
La serie surge a partir de una profunda observación sobre las mujeres de la tercera edad y su lugar dentro de la sociedad paraguaya. Las abuelas aparecen aquí como figuras centrales de transmisión cultural, afectiva y simbólica: mujeres que sostienen la memoria familiar, las tradiciones y ciertos modos de habitar el tiempo y los vínculos.
“La pintura es una forma de ordenar lo que veo, lo que siento, lo que no termino de comprender”, expresa Ascarza al referirse a su práctica artística, entendida no como algo separado de la vida cotidiana, sino como una manera de habitarla.
Las escenas representadas no buscan reproducir literalmente la realidad. La artista trabaja desde lo que denomina “proporciones y perspectivas emocionales”, donde las figuras pueden agrandarse, los espacios simplificarse y los objetos adquirir una presencia simbólica mayor. En ese desplazamiento aparecen imágenes que oscilan entre la memoria, la observación y la evocación.
Dentro de la muestra, los objetos poseen un lugar fundamental: tazas, pañoletas, sillas y utensilios domésticos funcionan como portadores de memoria y huellas de presencia. Incluso cuando la figura humana no aparece, los objetos continúan hablando de ella.
La exposición también reflexiona sobre las tensiones entre permanencia y transformación. Las protagonistas de estas obras permanecen profundamente vinculadas a sus rituales y a la vida rural, pero al mismo tiempo dialogan con los cambios contemporáneos, incorporando nuevas formas de comunicación y adaptándose a otras dinámicas del presente.
Con resonancias del realismo mágico latinoamericano y una fuerte impronta simbólica, “Ñande Sy y la poética del campo” propone una experiencia visual y emocional donde la vida doméstica, la memoria afectiva y la ruralidad paraguaya se convierten en materia pictórica.
Periodista Senior