El estoicismo es una escuela filosófica práctica fundada en Atenas por Zenón de Citio alrededor del 300 a. C. Más que dedicarse a elaborar teorías abstractas sobre el universo, los estoicos concebían la filosofía como un entrenamiento diario para la vida, enfocado en alcanzar la paz mental (ataraxia) y la excelencia moral (virtud), sin importar qué tan caótico sea el entorno.
Su filosofía fue formulada hace más de 2300 años, sus principios encajan con sorprendente precisión en los problemas psicológicos y culturales de la actualidad. Que a su vez encuentran sus respuestas o soluciones en encarar las complicaciones que presenta la vida hoy día. El famoso filósofo estoico Séneca decía; «abraza todas las horas, porque así dependeremos menos del mañana», esta reflexión es un llamado directo a la presencia absoluta y a la conciencia sobre el valor del tiempo. Que ahora ya no es tanto cómo antes, las horas son minutos, las semanas días, los meses semanas y los años meses. Nuestras referencias del tiempo han mutado y nos damos cuenta en nuestros hijos, sobrinos, nietos o cualquier persona menor de edad que se desarrollará, aprenderá y formará parte de cualquier equipo laboral, académico o familiar algún día.
Los elementos a tener en cuenta
Para desglosar su significado, conviene analizar sus dos partes clave y la filosofía que hay detrás:
1. «Abraza todas las horas» (La presencia en el presente):
«Abrazar» cada hora significa vivirla con plena conciencia, propósito e intencionalidad, en lugar de dejar que el tiempo se escurra en piloto automático, en la distracción o en la postergación.
No se trata solo de disfrutar los momentos agradables, sino de habitar plenamente cada instante: el trabajo, el descanso, e incluso las horas difíciles o aburridas, extrayendo de cada una su valor o la lección que contiene.
2. «Porque así dependeremos menos del mañana» (La liberación de la ansiedad):
La mayoría de las personas viven proyectadas hacia el futuro: acumulando tareas para después, esperando al fin de semana para empezar a vivir o confiando en que «mañana» tendrán más tiempo, más ganas o mejor suerte.
Esta es una reflexión sobre el presente en la primera de sus Cartas a Lucilio (Epistulae morales ad Lucilium, en el latín original), una colección de 124 cartas que el filósofo estoico escribió durante los últimos años de su vida, ya retirado de la corte de Nerón. Vale la pena recordarlo y ponerlo en contexto.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
