La palabra «educar» proviene del latín educare, derivado de educere, y significa guiar o conducir hacia el desarrollo pleno de las capacidades de una persona. Inger Enkvist es una antropóloga y pedagogía sueca, catedrática de la Universidad de Lund, reconocida internacionalmente por su postura crítica frente a la pedagogía progresista e instruccional moderna. Su diagnóstico se centra en defender la educación exigente, la cultura del esfuerzo, la transmisión de conocimientos estructurados y la autoridad académica del docente que actualmente se ha convertido en una especie de animador que debe entretener al estudiante y no educarlo cómo esperamos de cualquier maestro.
Los ejes fundamentales de su pensamiento pedagógico son;
1. Reivindicación de los contenidos conceptuales y la memoria:
Enkvist sostiene que no se puede «aprender a pensar» ni desarrollar el pensamiento crítico en el vacío. Frente a las tendencias pedagógicas que priorizan las «competencias» sobre los conocimientos, argumenta que:
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El conocimiento es la base de las competencias: Para analizar, sintetizar o ser creativo, primero se debe poseer una sólida base de datos factuales, vocabulario y conceptos organizados en la memoria.
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Saber no equivale a memorizar sin sentido: La memoria de trabajo y la memoria a largo plazo son herramientas cognitivas esenciales para estructurar el pensamiento complejo.
2. Crítica al constructivismo y la «pedagogía del entretenimiento»:
Enkvist es extremadamente crítica con el modelo constructivista radical y las tendencias que buscan transformar el aula en un espacio donde el aprendizaje deba ser siempre divertido o lúdico:
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Aprender requiere esfuerzo y disciplina: Sostiene que dominar asignaturas exigentes (matemáticas, gramática, historia) exige repetición, atención sostenida y perseverancia («aprender no es jugar»).
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El docente no es un «facilitador»: Rechaza la figura del profesor como mero guía secundario o acompañante. Para Enkvist, el docente es un especialista que domina su disciplina y cuya función es enseñar directamente y transmitir saber.
Rescatar la autoridad
3. Restablecimiento de la autoridad y la disciplina en el aula:
Defiende que la autoridad del profesor no es autoritarismo, sino la condición indispensable para garantizar el derecho a la educación de todos los alumnos:
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Ambiente de trabajo: Sin orden, respeto y silencio de escucha, los alumnos más vulnerables son los que más sufren, ya que pierden la oportunidad de concentrarse y aprender.
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El rol de la familia: Sostiene que los padres deben respaldar la autoridad del colegio y enseñar hábitos básicos de conducta y disciplina en el hogar, en lugar de cuestionar sistemáticamente las decisiones docentes.
4. Evaluación exigente e igualdad de oportunidades:
Frente al temor contemporáneo a las notas y al fracaso escolar, Enkvist defiende el valor pedagógico del examen:
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Las evaluaciones objetivas señalan la realidad: Eliminar las calificaciones o suavizar las exigencias no ayuda al estudiante de bajos recursos, sino que reduce el valor real del título escolar.
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La verdadera meritocracia: Para que la educación funcione como un ascensor social, la escuela debe ofrecer contenidos exigentes de alta calidad a todos por igual, permitiendo que el mérito y el trabajo personal determinen el progreso.
las obras principales de enkvist son;
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La educación en peligro (2001)
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Repensar la educación (2006)
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Aprender a pensar (2008)
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Educación, guía para perplejos (2014)
Ella aboga por volver a una escuela centrada en el saber, el rigor intelectual, la autoridad del profesor y el esfuerzo individual del alumno, argumentando que aflojar las exigencias solo genera analfabetismo funcional y acentúa las desigualdades sociales.
También explica cómo Suecia pasó de tener uno de los sistemas educativos más rigurosos y exitosos del mundo a mediados del siglo XX a registrar caídas históricas en pruebas internacionales como PISA a partir de las reformas de los años 90, que redujeron los contenidos, la exigencia y la autoridad docente.
También insiste en separar los conceptos de autoridad y autoritarismo que a menudo se confunden en el debate pedagógico moderno:
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El autoritarismo es la imposición del poder por la fuerza, la arbitrariedad o el miedo.
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La autoridad legítima se basa en la competencia profesional del profesor (su dominio experto de la materia) y en su capacidad para gestionar el aula con justicia, respeto y firmeza.
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La autoridad legítima se basa en la competencia profesional del profesor (su dominio experto de la materia) y en su capacidad para gestionar el aula con justicia, respeto y firmeza.
En palabras de Enkvist, «sin orden no hay trabajo, y sin trabajo no hay aprendizaje». Restablecer la autoridad del profesor es, en su diagnóstico, el primer paso indispensable para frenar el deterioro de la calidad educativa no solo en Suecia sino en varios países dek mundo donde se está confiando que cualquier dispositivo con acceso a la red internacional eduque a los niños, adolescentes y jóvenes curiosos de conocer y entender sobre cualquier ciencia y lo que investiguen dejaría de lado al maestro, docente, profesor o razón de ser de cualquier institución académica. Muy interesante perspectiva.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
