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EL CANDIDATO
jueves, septiembre 23, 2021
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Asunción

Este puente va a caer… (II)
E

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Frescos aún los escombros del puente sobre el arroyo Lorito, en el departamento de San Pedro, la escena salta ahora a la región Occidental, distrito de Villa Hayes. Allí, un puente sobre el río Confuso construido por un frigorífico se desmoronó como un castillo de naipes. Y esta no es una figura retórica sino literal, y ampliamente corroborable en los videos que corren profusamente por las redes sociales. De inmediato, voceros de la empresa se apresuraron a informar que, pese a lo aparatoso del suceso, no hubo gente lastimada, dato para nada menor teniendo en cuenta lo ocurrido.

Lo que sorprende es lo que vino a ocurrir inmediatamente después del colapso de la estructura, cuando el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones tomó distancia del suceso y pretendió desentenderse de toda responsabilidad alegando que se trata de una obra de dominio privado.

Efectivamente, el puente fue proyectado y ejecutado por encargo de la planta frigorífica para sortear el cauce del río Confuso y dejar expedito el camino hacia el río Paraguay y su canal logístico de exportación. Pero por muy del ámbito privado que sea la iniciativa, nada pudo hacerse sin previa aprobación de planos y fiscalización de la obra hasta su puesta en servicio. El hecho de que no sea una vía pública -camino y puente- no libera de dicho requisito previo que debe ejercer ineludiblemente el Ministerio de Obras Públicas bajo cuya jurisdicción cae toda obra vial. 

El hecho es aún más grave desde el momento en que se trata de un puente construido sobre un río que, por mucho que atraviese una propiedad privada, lleva aguas que corren naturalmente sobre la superficie y que, por lo tanto, pertenecen al dominio público (Código Civil). ¿Es posible construir una estructura vial sobre un río sin que el Estado, nacional, municipal o departamental, tengan algo que decir respecto a la necesidad, calidad y supervisión de la obra emergente?

El MOPC y su jerarquía harían mal en seguir mirando para otro lado y hacer el ñembotavy. Demasiada desidia, abandono y mala calidad vemos todos los días en muchas obras de carácter público para permitirnos extender esa mala praxis a obras del dominio privado. 

Sabemos que en el Paraguay los conceptos de control de calidad y mantenimiento son los primeros sacrificados a la hora de bajar costos, que generalmente es “a costa” de intoxicaciones con alimentos en mal estado o de obras que derrumban sin razón aparente, como es el caso del puente de Remansito sobre el río Confuso.

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