El estancamiento de las negociaciones entre Donald Trump y Irán eleva la tensión internacional, con impacto en la economía global y en el suministro energético.
El mandatario estadounidense instó a Teherán a “espabilar” y condicionó cualquier alivio al bloqueo naval a que acepte restricciones estrictas sobre el enriquecimiento de uranio durante dos décadas. Las conversaciones, que llevan semanas sin avances, se mantienen congeladas.
En paralelo, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, comparece ante el Congreso para detallar la estrategia de presión sobre Irán, centrada en limitar sus exportaciones de petróleo.
Washington refuerza además su vigilancia sobre el Estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de crudo. Desde Teherán, el gobierno rechaza las exigencias y las califica de “ilegales”.
En la región, el conflicto también se extiende al frente libanés. Pese a una tregua vigente, se reportan nuevos bombardeos en el sur de Líbano, en medio de la tensión entre Israel y Hezbolá, lo que pone en riesgo el frágil alto el fuego.
Fuente: Infobae
Periodista Senior