Epidemia de violencia

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Esta semana que pasó fue una de las más negras para las mujeres. A tan solo pocos días de recordar el Día Internacional de la Mujer y de las Mujeres Paraguayas, al menos seis casos salieron a la luz, donde siempre la víctima de violencia familiar era de sexo femenino.

Según datos recabados, desde el Ministerio Público emitieron un informe donde se registró cerca de 26 mil denuncias durante el 2020, unas 70 víctimas por día, a nivel nacional haciendo los cálculos. De enero a diciembre fueron un total de 25.953 reportes, donde Central fue el departamento con el mayor número, que ascendió a 9.715 casos.

Pero hay que definir exactamente qué es la violencia familiar o doméstica y cómo una persona –ya sea hombre o mujer- debe darse cuenta que está en un círculo dañino.

La psicóloga, Gloria Petters, argumentó que en el encierro o confinamiento que se dio debido a la cuarentena sanitaria empezaron a aflorar aquellos factores de personalidad que podían estar subyacentes.

“Si bien, no pueden decirse que son trastornos de la conducta violencia, sí influyó en que pudieron haberse desarrollado casos de conductas, no solamente delictivas, sino que también aumenta la hipersensibilidad y la hipervigilancia, que llevan finalmente a ser violentos”, señaló.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Pa la violencia no solo se presenta de manera física, sino también psicológica, verbal, económica y manipulativas.

“Lo que pasó fue que se incrementó esa dosis de violencia yéndose al confinamiento, que por supuesto causó una gran incertidumbre, que acarrea en sí misma y conlleva una dosis de desazón, falta de ánimo y muchos otros componentes que efectivamente son emocionales, entendiendo que no todos están preparados con una inteligencia emocional para poder afrontar ese tipo de situaciones”, indicó.

Mencionó que la violencia que tiene mucho más daños indelebles son las huellas de la memoria, que a pesar de los maltratos físicos son las más fuertes.

ANTESALA A LA VIOLENCIA

“Hay características que se pueden ir notando, por ejemplo, que la persona va subiendo de nivel, de tono emocional, pueden ir de la mano con conductas adictivas, que son criterios a tener en cuenta. Efectivamente alguna señal puede ser: empezar a ingerir alcohol en forma progresiva y sin control, si la persona tiene una característica de nerviosismo acompañada de frustración, por supuesto que va a desembocar en una situación de ira, rabia, envidia o celos, aspectos que son la antesala a la violencia física”, expresó.

Respecto a los niños que conviven en un ambiente violento en su día a día, refirió que eso podría repercutir en su comportamiento a futuro o tener secuelas en su desarrollo, ya que ellos aprenden por imitación todas aquellas conductas que son observables.

CONDUCTA REPLICABLE

“Eso representa un riesgo alto con referencia a los chicos, porque ellos son replicadores de esa situación. Es más, existen casos de niños con pródromos de esquizofrenia, que son aspectos clínicos de haber observado maltratos sucesivos entre los padres. Trabaja exactamente sobre el estado del ánimo y vuelven a ser violentos con sus pares, primitos, amiguitos, etc.”, manifestó.

Sin embargo, acotó que no es determinante para que un hijo de padre alcohólico vuelva a serlo, ya que eso se verá más adelante con las diferencias individuales de cada persona, que tiene la posibilidad de dar sentido a esa situación en forma positiva o negativa.

Finalmente, reafirmó que las estadísticas no mienten y que la cantidad de denuncias con referencia a hechos delictivos de violencia familiar aumentaron, por eso, se podría hablar hasta de ‘una epidemia de la violencia’.

“Está instaurada en la sociedad como el famoso ‘mal de barco’ y en algunas instancias las familias tienen menos capacidades de poder reaccionar ante estos estímulos que son el encierro, el aislamiento y la incertidumbre, propios de lo que significa un estado de confinamiento. Por supuesto, hay algunas que sí pudieron afrontar con mejor resiliencia  e imperturbabilidad, pero otros se vieron bastante perturbados por lo cual, una conducta violencia es una salida a una impotencia dentro de lo que significa el ámbito familiar”, concluyó Petters.

SIGNIFICADO

El Ministerio Público determinó que la violencia familiar o doméstica es un tipo de violencia que ocurre entre miembros de una familia y que puede tener lugar en el entorno doméstico o fuera de él, pero con personas del entorno.

Se registra cuando se producen situaciones de abuso o maltrato entre personas emparentadas, ya sea por consanguinidad o afinidad. Se puede decir que se produjo un episodio de violencia doméstica cuando se ocasionaron daños a la integridad emocional, psicológica o física de una persona.

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