No existe una edad única o biológicamente exacta para definir cuándo una persona es «vieja», ya que el concepto de la vejez ha cambiado drásticamente a lo largo del tiempo y varía según el contexto social, médico, legal y subjetivo. Para algunos antes para considerarse una persona mayor de edad empezaba en la sexta década de vida, para otros puede ser más adelante o cuando se reúnan las condiciones físicas, psíquicas y lo que pueda servir para que podamos sentirnos “viejos”.
Al respecto el médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Jung dijo; “El hombre que envejece debería saber que su vida no asciende ni se ensancha, sino que hay un proceso interno e implacable que fuerza a restringirla”.
En términos sencillos, la frase significa que el envejecimiento exige un cambio de dirección vital, pasando de la conquista del mundo exterior a la introspección y la síntesis del mundo interior. Que, aunque no creamos es igual o más grande que nuestro planeta. Un análisis más detallado de la expresión dice;
1. «Su vida no asciende ni se ensancha…» (La primera mitad de la vida)
Durante la juventud y el principio de la madurez, la psique humana está orientada hacia afuera (extroversión). El objetivo principal es la expansión:
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Abonar la carrera y el estatus social.
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Construir una familia y relaciones.
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Acumular experiencias, conocimientos y bienes.
Creer que la vejez debe continuar este ritmo de expansión incesante —pretendiendo mantener el mismo vigor físico, la misma ambición externa o el mismo nivel de productividad— es, para Jung, un error que genera neurosis y sufrimiento.
2. «…sino que hay un proceso interno e implacable…» (El imperativo biológico y psíquico):
La disminución de la energía física, el retiro laboral y los cambios biológicos no son fallos del sistema, sino indicadores naturales. Es un proceso «implacable» porque la naturaleza impone límites inevitables al cuerpo y al tiempo vital.
3. «…que fuerza a restringirla» (El giro hacia el interior):
Restringir la vida exterior no significa empobrecerla, sino concentrarla:
Para Jung, la segunda mitad de la vida tiene una misión psicológica diferente: la individuación. Al restringirse el espacio en el mundo exterior, la energía psíquica (libido) se dirige hacia el universo interior:
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Aceptar la propia historia y la mortalidad.
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Integrar las partes olvidadas o reprimidas de uno mismo (la Sombra).
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Buscar un sentido filosófico o espiritual al camino recorrido.
Jung fue una de las figuras más influyentes del pensamiento del siglo XX, tanto en la psicología como en la antropología, la mitología, el arte y la filosofía. Vivió 86 años. Falleció de manera apacible tras una breve enfermedad. Sufrió complicaciones vasculares y circulatorias progresivas que terminaron con un paro cardíaco/circulatorio. Unos días antes de morir, había sufrido un pequeño accidente cerebrovascular (ictus). Más estando con vida logró reflexionar y hacer cosas importantes para sí mismo y la humanidad que aunque no queramos o nos incomode envejecer, naturalmente todos vamos hacia ese puerto en nuestras vidas, el tiempo es lo único que no podemos detener, avanzar o retroceder. Es saber entender ese periodo de vida y asumirlo.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
