jueves, octubre 22

CHARLATÁN E INDIGNACIONES

Un charlatán es una persona que utiliza elocuencia, verborragia o falsas promesas para engañar a los demás, haciéndose pasar por un experto en un tema que no domina su lengua o vende remedios, ideas y soluciones milagrosas que carecen de fundamento real. En Paraguay por nuestro guaraní es calificado como un ñe’e reí, persona que “habla al pedo” o porque el oxígeno es gratuito, que existen muchos en nuestro planeta, lo que nos exige tener atención, cuidado con lo que nos hagan escuchar o ver, aplicar el filtro de la razón a cualquier “charlatanería”. El poeta español Juan Ramón Jiménez, decía; «Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno».

Jiménez (1881–1958) fue un destacado poeta y ensayista español, considerado una de las figuras más elevadas e influyentes de la literatura en español del siglo XX. En 1956 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra lírica. 

Nació en Moguer, Huelva, en 1881 y murió en Puerto Rico en 1958, dos años después de recibir el Premio Nobel de Literatura. Quizá alguna experiencia desagradable percibiendo un mensaje de algún charlatán lo habrá llevado a desarrollar la frase que leyó más arriba. Que nos debe servir no sólo para cuidarnos de los mensajes que oímos en nuestras casas, barrios, trabajo, estudios o donde y cuando tengamos la oportunidad de “socializar” real o virtualmente con quien sea, que si es identificado o “etiquetado” de charlatán puede indignarse si su contertulio es silencioso y digno.

Formas de repelerlos

El concepto de dignidad varía según la perspectiva desde la cual se analice, pero en todas sus dimensiones se relaciona con el honor, la integridad y el respeto no negociable:

1. La dignidad como valor inherente (Filosófica y Humana)

Desde la filosofía universal —especialmente planteada por Immanuel Kant—, el ser humano no tiene un «precio», sino un valor intrínseco:

  • Principio de humanidad: Las personas no son herramientas ni medios para alcanzar los fines de otros, sino fines en sí mismas.

  • Universalidad: Todo ser humano es digno por el simple hecho de existir, independientemente de su origen, estatus social, salud o logros.

2. Ser digno como cualidad de la conducta (Ética y Moral)

En el plano de la conducta diaria, «ser digno» o «actuar con dignidad» implica una actitud ética caracterizada por:

  • Autorespeto e integridad: Mantenerse fiel a los propios principios y valores, incluso cuando resulta incómodo o desfavorable.

  • Establecer límites: No permitir el sometimiento, el maltrato, el arrodillamiento moral o la humillación ante el poder, el dinero o el miedo.

  • Aceptación y compostura: Enfrentar la adversidad, las derrotas o los límites de la vida (como la enfermedad o la vejez) con entereza y nobleza de espíritu, sin perder la valoración de uno mismo.

3. La dimensión legal y social (Derechos Humanos)

En la perspectiva jurídica y cívica, la dignidad es el pilar sobre el cual se construyen los Derechos Humanos:

  • Condiciones dignas: Significa tener acceso a aquello que permite una vida verdaderamente humana (salud, trabajo justo, vivienda, educación y libertad de expresión).

  • Ausencia de degradación: Un trato o estado que atenta contra la integridad física, mental o emocional de una persona (como la esclavitud, la tortura o la pobreza extrema) destruye o pisotea las condiciones de su dignidad.

Eso no significa que el charlatán no sea digno, porque puede tener dicho título por el simple hecho de usar sus ideas, boca o habilidades de comunicación para transmitir mensajes  a quienes tenga cerca. 

La palabra indignación proviene del latín indignatio, -ōnis, un sustantivo abstracto de acción que hace referencia al sentimiento de rabia, enojo o enfado profundo provocado por una injusticia o por algo que se considera ofensivo e inmerecido en cualquier sociedad. 

Desafortunadamente en la sociedad paraguaya estamos quizá saturados de charlatanes y tenemos pocos sabios, eruditos, especialistas y auténticos conocedores en cualquier campo, ya sea humano científico pero por sobre todo nos falta: dignidad.