viernes, octubre 23

PERÚ Y NOVEDADES INCÓMODAS

Ecuador y Colombia hacia el norte, Brasil y Bolivia hacia el este, Chile hacia el sur y el océano Pacífico al oeste hacen frontera del Perú. Cuya población ronda los 34,1 a 34,6 millones de habitantes, que ahora les toca sufrir incomodidades climáticas nuevas desagradables, porque el país arde o tiene muchos incendios y “el gobierno de Keiko Fujimori está mirando hacia otro lado”, según el informe de un medio de comunicación francés. Ahí afirman que” favorecidos por la sequía causada por el fenómeno El Niño, hay una docena de incendios en marcha en los Andes y el Amazonas. Ante la inacción del gobierno, los habitantes se están organizando para combatir los incendios por sus propios medios”.

A veces no damos importancia al clima hasta que este responda con mucho calor, frío en momentos y duración imprevistos, lluvias u otros accidentes naturales que pueden llegar a ser hasta mortales para cualquier vida en nuestro planeta, cómo fue la intensa lluvia de granizos que tuvimos en nuestra capital días atrás, que dejó muchos techos y propiedades destruidos.

Graves consecuencias

Debemos saber que el granizo se forma en el interior de nubes de tormenta muy desarrolladas y de gran altura vertical, llamadas cumulonimbos. Su origen es un proceso físico dinámico que ocurre dentro de la atmósfera a temperaturas bajo cero en nuestro cielo que no debemos dejar de lado ocupándonos solo de lo que ocurre en la tierra y agua. Que merecen atención y diligencia por quienes poblamos el planeta, nuestra casa o único lugar en la galaxia en el que podemos respirar, escuchar, ver, sentir, movernos, comunicarnos y cumplir con los compromisos que tengamos con nosotros y sobre todo tener en cuenta que no vivimos solos en casa, aquí también existen otras personas, animales y plantas que merecen no solo alimentarse.

Un episodio típico de El Niño suele durar entre 9 y 12 meses.

  • Inicio y desarrollo: Comienza a manifestarse generalmente a mediados de año (entre mayo y julio), cuando aumentan las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial.
  • Punto máximo: Alcanza su mayor intensidad a finales del año, durante los meses de noviembre, diciembre y enero (de ahí su nombre histórico, vinculado a la época navideña).
  • Debilitamiento: Suele disiparse hacia la primavera del hemisferio norte (marzo a mayo).

Nota: Aunque la media es de un año, en ocasiones se han registrado eventos prolongados que se extienden durante 18 a 24 meses o varios años consecutivos.

Y entre las geografías más afectadas por “el niño” se encuentran;

Costa del Pacífico en Sudamérica (Ecuador y Perú):
Son históricamente de las zonas más vulnerables. El calentamiento de las aguas del océano Pacífico frente a sus costas genera lluvias torrenciales, desbordamiento de ríos, desprendimientos de tierra (huaicos) y la destrucción de infraestructuras agrícolas y viales. Además, impacta gravemente a la pesca local debido a la migración de especies marinas de agua fría (como la anchoveta).

Cuenca del Plata (Sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Noreste de Argentina):
El Niño incrementa sustancialmente las precipitaciones en esta cuenca, provocando crecidas históricas en ríos principales (Paraná, Paraguay y Uruguay) e inundaciones en zonas urbanas y de cultivo.

Costa del Golfo de México y Sur de EE. UU.:
Suelen registrar inviernos mucho más húmedos de lo normal, con tormentas intensas, inundaciones y marejadas ciclónicas.

Cuenca del Océano Índico Oriental y África Oriental (Kenia, Somalia, Etiopía):
Aunque África suele sufrir sequías en el sur, la región oriental suele experimentar precipitaciones torrenciales atípicas que causan inundaciones devastadoras y brotes de enfermedades transmitidas por el agua.

Y no es la primera que se presentan difíciles acontecimientos en nuestro mundo donde existimos muchas personas que son importantes por lo que piensan, sienten y hacen o pueden hacer para hacernos sentir cómodos, aunque tengamos precipitaciones y que corren riesgos en estas circunstancias. 

Mucho calor, frío o’incendios forestales cómo ahora se dan en Perú son solo muestras del enojo de la naturaleza que deben llamar la atención del gobierno para generar la solidaridad y generosidad de quienes habitamos la tierra.