Las inundaciones que afectan a Itapúa, Misiones, Alto Paraná y Ñeembucú ya alcanzan a aproximadamente 5.000 familias, según datos de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN). El ministro Arsenio Zárate informó este jueves 22 de octubre que unas 3.000 familias se encuentran damnificadas y advirtió que las nuevas lluvias podrían provocar otro aumento del caudal de los ríos, prolongando la emergencia hasta marzo de 2027.
¿Cuántas familias están afectadas por las inundaciones en Paraguay?
La Secretaría de Emergencia Nacional mantiene operativos de asistencia humanitaria ante el avance de las aguas en distintas comunidades ribereñas del país. De acuerdo con el balance presentado por su titular, Arsenio Zárate, aproximadamente 5.000 familias sufren las consecuencias de las inundaciones, mientras que alrededor de 3.000 se encuentran en condición de damnificadas debido a la necesidad de abandonar sus viviendas o enfrentar situaciones de desplazamiento.
El reporte institucional distingue diferentes condiciones de alojamiento y permanencia. Unas 1.300 familias se encuentran en albergues, entre ellos tinglados y viviendas temporales, mientras que aproximadamente 2.100 permanecen en casas de familiares o vecinos. Otras 950 familias continúan en sus viviendas, pese a las condiciones generadas por la crecida de los ríos.
Estas categorías describen diferentes situaciones de vulnerabilidad, aunque las cantidades informadas suman 4.350 familias y no permiten establecer una correspondencia exacta con las 5.000 afectadas o las 3.000 damnificadas mencionadas por la institución. Las cifras deben interpretarse como estimaciones operativas sujetas a actualización, especialmente por los desplazamientos que continúan registrándose.
¿Cuáles son los departamentos más afectados por la crecida de los ríos?
La emergencia se concentra en Itapúa, Misiones, Alto Paraná y Ñeembucú, cuatro departamentos vinculados a las cuencas de los principales ríos del país. Las inundaciones afectan especialmente a comunidades ribereñas, donde el aumento del nivel del agua compromete viviendas, accesos y las condiciones necesarias para permanecer de manera segura.
En Ñeembucú, la SEN concentra parte de sus operativos en los distritos de Cerrito y Mayor Martínez, donde todavía existen familias pendientes de asistencia. Según explicó Zárate, en Cerrito se había alcanzado aproximadamente el 80% de cobertura, mientras que el 20% restante debía recibir ayuda durante la jornada del viernes 23 de octubre.
Una situación similar se registra en Mayor Martínez, donde la institución ya realizó entregas de asistencia humanitaria, pero posteriormente se identificaron nuevas familias afectadas. El ministro señaló que aproximadamente un 20% permanecía pendiente de atención debido a que los daños se produjeron después de las primeras intervenciones.
¿Qué asistencia reciben las familias desplazadas por las inundaciones?
La respuesta de la Secretaría de Emergencia Nacional incluye la habilitación de espacios de alojamiento temporal y la distribución de ayuda humanitaria. Los operativos buscan atender a las familias que debieron abandonar sus hogares y a aquellas que permanecen en comunidades afectadas por la crecida de los ríos.
La existencia de 1.300 familias alojadas en albergues refleja una de las necesidades más inmediatas de la emergencia. Estos espacios comprenden tinglados y viviendas temporales, mientras que otros grupos familiares dependen de la posibilidad de permanecer con parientes o vecinos hasta que las condiciones permitan regresar a sus casas.
La situación también plantea desafíos de coordinación entre la SEN, los gobiernos departamentales, las municipalidades y otras instituciones públicas. Además de la entrega de alimentos y la provisión de alojamiento, una emergencia prolongada requiere mantener el acceso a servicios sanitarios, agua segura, educación y mecanismos de protección para niñas, niños y adolescentes.
¿Por qué la SEN utiliza las inundaciones de 2018 y 2019 como referencia?
El ministro Arsenio Zárate explicó que la institución utiliza como referencia las consecuencias del fenómeno de El Niño de 2018-2019, período durante el cual el Estado paraguayo debió asistir a más de 64.000 familias afectadas por las inundaciones.
Durante aquella emergencia se construyeron aproximadamente 25.000 viviendas temporales, mientras que otras familias recibieron ayuda humanitaria mediante la distribución de kits de alimentos no perecederos. Esa experiencia sirve actualmente como base de cálculo para la planificación de los recursos y las posibles necesidades de atención.
Sin embargo, la utilización de ese antecedente no significa que ya se proyecte oficialmente la misma cantidad de damnificados para la emergencia actual. La referencia permite dimensionar la capacidad de respuesta que podría necesitar el Estado si las lluvias continúan y las crecidas alcanzan a nuevas comunidades.
¿Por qué podría volver a subir el nivel del río Paraná?
Uno de los factores que mantiene la preocupación de las autoridades es el comportamiento del río Paraná, cuyo caudal experimentó una disminución reciente. Según informó Zárate, los estudios y pronósticos de Itaipú Binacional habían anticipado un descenso temporal, que llegó a aproximadamente 20 centímetros en sectores de la cuenca.
No obstante, el ministro advirtió que las precipitaciones previstas entre el miércoles y el sábado, tanto en territorio paraguayo como en la cuenca brasileña del Paraná, podrían revertir esa tendencia. Las lluvias en los afluentes que desembocan en el río también pueden incrementar el volumen de agua y afectar nuevamente a las poblaciones ribereñas.
Esta situación demuestra que un descenso puntual del nivel del río no implica necesariamente el final de la emergencia. La evolución de las inundaciones dependerá de las precipitaciones acumuladas, del comportamiento de las cuencas y de la capacidad de respuesta ante eventuales nuevos desplazamientos.
¿Hasta cuándo podrían continuar las inundaciones en Paraguay?
La Secretaría de Emergencia Nacional advirtió que la situación podría extenderse hasta marzo de 2027, lo que plantea un escenario de atención humanitaria durante varios meses. La estimación no significa que todas las comunidades permanecerán inundadas de manera ininterrumpida, sino que las condiciones hidrológicas podrían mantener el riesgo de nuevos episodios de crecida.
La prolongación de la emergencia tendría consecuencias sobre la organización de los operativos, el abastecimiento de insumos y la disponibilidad de alojamientos temporales. También podría afectar las actividades económicas de las comunidades ribereñas, especialmente aquellas vinculadas a la producción agropecuaria, el comercio local y los desplazamientos por caminos expuestos a inundaciones.
En términos presupuestarios, una respuesta sostenida exige planificación y coordinación entre los diferentes niveles del Estado. La asistencia inmediata debe complementarse con el seguimiento de las familias desplazadas y la evaluación de los daños, de manera que las intervenciones puedan adaptarse a la evolución de las condiciones climáticas.
¿Cómo se prepara Paraguay para una emergencia que podría durar meses?
La emergencia encuentra al país con miles de familias afectadas y con comunidades que todavía esperan completar la recepción de asistencia humanitaria. Aunque la SEN mantiene operativos en los departamentos comprometidos, las nuevas precipitaciones podrían modificar el número de personas que necesitan alojamiento, alimentos y otros servicios esenciales.
La experiencia de 2018-2019, utilizada como referencia por las autoridades, demuestra la magnitud que pueden alcanzar las inundaciones cuando las crecidas se prolongan. Por eso, el seguimiento de los niveles de los ríos y la coordinación de los recursos públicos serán determinantes para sostener la atención de las familias.
Mientras tanto, el escenario inmediato sigue condicionado por las lluvias previstas para la cuenca del Paraná. La evolución del caudal permitirá establecer si las comunidades que actualmente registran descensos pueden iniciar una recuperación o si deberán enfrentar nuevos desplazamientos durante las próximas semanas.