viernes, mayo 1

El uso del polígrafo desata polémica entre el Senado y el Ministerio del Interior

El debate sobre la aplicación del polígrafo en los ascensos de comisarios desató un fuerte enfrentamiento entre el senador colorado Carlos Núñez y el ministro del Interior, Enrique Riera. Núñez acusó al ministro de corrupción, de cobrar por favores y de actuar como “un semidiós”, mientras que Riera negó los señalamientos y defendió la herramienta como un método de control de integridad.

Durante una sesión de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Núñez aseguró que Riera condiciona los ascensos policiales y hasta lo acusó de ser capaz de “contratar sicarios” para matarlo. Advirtió que se retirará del oficialismo si el ministro impone su postura.

Riera respondió que las denuncias son “falsas” y afirmó que su trayectoria es intachable. “Decir es fácil; llevo 40 años sin una multa de tránsito”, expresó. Defendió el uso del polígrafo al sostener que “el problema no es de capacidad, sino de integridad”.

La controversia reavivó el debate sobre la eficacia y los límites éticos del polígrafo. La especialista colombiana Rita Karanauskas explicó a la radio Monumental que el dispositivo mide reacciones fisiológicas ligadas al miedo y la mentira, aunque su precisión depende de la formulación de las preguntas y de la pericia del examinador.

Según la experta, el polígrafo no detecta mentiras si el evaluado no percibe que está faltando a la verdad, ya que mide respuestas emocionales más que morales. Karanauskas destacó que, combinada con la grafología y la observación del lenguaje corporal, la herramienta puede ser útil para decisiones sensibles en ámbitos políticos, empresariales y de seguridad.