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El autoritarismo en las venas de Paraguay

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La Corporación Lanitobarómetro es una organización no gubernamental que se dedica a investigar el desarrollo de la democracia, la economía y la sociedad en su conjunto, usando indicadores de opinión pública que miden actitudes, valores y comportamientos. Los resultados son utilizados por los actores socio políticos de la región, actores internacionales, gubernamentales y medios de comunicación.

El Latinobarómetro es un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 20.000 entrevistas en 18 países de América Latina representando a más de 600 millones de habitantes. En su informe correspondiente al año 2021, reveló una serie de datos respecto a nuestro país, acerca de nuestra forma de pensar.

Sobre los modos de gobierno autoritarios y democráticos, el informe afirma que a aproximadamente 30 años de la transición a la democracia en América Latina, el 13% de la población aún prefiere un gobierno autoritario a uno democrático. Sin embargo, este indicador no aumenta en el tiempo.

“Los autoritarios alcanzan 24% en Paraguay, 22% en México y 16% en Ecuador con un mínimo de 8% en Uruguay (sin considerar Venezuela que es una dictadura)”, cita la nota.
Señalaron que lo más significativo es que el autoritarismo viene disminuyendo muy lentamente desde que se registrara su punto más alto, 19% en 2001, a 13% en 2020. Igualmente, indicaron que las opciones autoritarias no están al alza en una serie, como otros indicadores.

Además, el documento asevera que la preferencia por el autoritarismo es vista como una de las amenazas a la democracia.

Mencionaron que, junto con el declive del apoyo a la democracia, se observa un lento incremento del rechazo a un gobierno militar. Aumentaron de un 56% en 2004 a un 62% en 2020 quienes responden “no apoyaría en ninguna circunstancia un gobierno militar”. Lo que implica que se consolida, a pesar de la pandemia y la crisis económica y sanitaria, el rechazo a la intervención armada como solución a los problemas nacionales.

Pero ese no es el caso de nuestro país. El informe sostiene que hay cuatro países de la región que “apoyaría un gobierno militar en reemplazo del gobierno democrático si las cosas se ponen muy difíciles”. Ellos son: Paraguay 44%, Guatemala 45%, Perú 48%, y Honduras 51%, donde el 40% da esa respuesta.

El latinobarómetro expresa que, a favor de Paraguay, se debe recordar que fue el último país en tener alternancia en el poder: recién en 2008, hace 13 años, hubo una alternancia de gobierno después de 60 años de dominación del Partido Colorado, incluidos los 34 años de dictadura de Stroessner (1954 –1989).

“Este es un país que está lentamente deconstruyendo su cultura autoritaria, habiendo empezado mucho más tarde que sus vecinos”, sentenció el documento.

Finalmente, ante la premisa “En caso de dificultad, está bien que el presidente controle los medios de comunicación”, solo el 34% de la región apoyó la afirmación, sin embargo, viene en aumento desde 2010 cuando era el 26%. El Salvador encabeza la lista con un 66%, seguido por Guatemala y República Dominicana con el 49%, Paraguay con el 35%, Brasil con el 38%, y México con el 40%, entre otros, con indicadores débiles y mixtos que los hacen vulnerables.

UNA MIRADA POR LA HISTORIA
Según el historiador Pedro Caballero, en los 210 años de vida independiente de Paraguay, existió más dominio de los gobiernos autoritarios que democráticos.

Explicó que el 50% de estos dos siglos y algo de vida independiente se circunscriben a unos pocos gobiernos. Por ejemplo: El doctor Francia con 26 años, Carlos Antonio López con 18 años, Morínigo con 8 años, Stroessner con 35 años. “Ahí ya se van casi el 50% del tiempo de independencia que tuvimos como país. Si hay algo que caracterizó a esos gobiernos, salvando las diferencias, fue la concentración de poder y tener ciertos rasgos de totalitarismo y autoritarismo”, manifestó el experto.

Declaró que, si nosotros miramos históricamente a la sociedad paraguaya, no está acostumbrada a vivir en democracia, salvo esta generación de jóvenes que nacieron a fines del periodo del gobierno de Stroessner o lo que nacieron ya después de 1989.

“No sé si todos los paraguayos se identificarían con el autoritarismo. Yo creo que gran parte de la población no querría volver a un gobierno autoritario. Si bien permanecen ciertas prácticas o ciertas tendencias que nos empujan hacia el autoritarismo, es algo cultural y lo cultural solamente se puede cambiar partiendo de la educación, que es lo que moldea los nuevos valores, visiones, las nuevas formas de ver de una sociedad”, sostuvo.

Finalizó afirmando que la cuenta pendiente del modelo educativo paraguayo que se instaló en la reforma educativa desde la caída de Stroessner, es la de perfilar el tipo de ciudadano que quiere la educación paraguaya para la sociedad.